lunes, 7 de agosto de 2023

 

 

La verdad escamoteada

 

Eduardo Nava Hernández

El 31 de julio pasado el Grupo de Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) que venía colaborando desde inicios de 2015 en la investigación de los hechos del 26 y 27 de septiembre de 2014 en la ciudad de Iguala, y rastreando la desaparición de 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa, presentó su sexto y último informe técnico. Acto seguido se despidieron de México los dos integrantes que permanecían activos, la colombiana Ángela Buitrago y el médico y doctor en Psicología Carlos Martín Beristáin, de origen español. Durante el tiempo en que estuvieron operando los integrantes del GIEI tuvieron avances importantes, como el desmentido de la llamada verdad histórica armada por el procurador de la República durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, Jesús Murillo Karam —hoy preso por torturas y otros delitos— y su subprocurador Tomás Zerón de Lucio, ahora prófugo y refugiado en Israel. Se logró la imputación de algunos militares y elementos de otras fuerzas del orden, que ocultaron los hechos y participaron en la fabricación de esa versión falaz de los hechos. Y demostraron que era falsa la explicación de que los estudiantes desaparecidos habían sido cremados en el basurero de Cocula, Guerrero, por el grupo de la delincuencia organizada llamado Guerreros Unidos.

En este último informe se dijeron cosas muy importantes, como que en la agresión contra los normalistas y su desaparición forzada participaron elementos de las policías estatal y municipales, así como de la Policía Federal y del ejército. Pero, sobre todo, Buitrago y Beristáin justificaron su retiro por el hecho de que una parte de la información que requerían para continuar y profundizar su trabajo sigue reservada y no fue entregada, sobre todo por la Secretaría de la Defensa Nacional.

Además, está la defensa que ha hecho el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador quien ha afirmado que sí se remitió al GIEI toda la información para integrar sus informes, lo cual es parcialmente verdad, no toda la verdad. Si esa información se hubiera entregado, los integrantes del GIEI, y sobre todo los dos últimos que permanecieron en México tras el retiro de una parte de ellos, no hubieran hecho esa denuncia pública en su postrer informe. Ya que, si bien es cierto que las fuerzas armadas y corporaciones oficiales proporcionaron partes importantes de la información, lo que ha permitido no sólo desenmascarar la llamada por Murillo Karam verdad histórica sino consignar a un grupo importante de elementos que participaron en la masacre y desaparición, hay otros elementos que aún se mantienen ocultos, aunque se sabe que existen. En entrevista con la periodista Carmen Aristegui, Beristáin afirmó de manera tajante que hay temor a la verdad. Quizás eso puede interpretarse como el miedo a que sean involucrados altos mandos del ejército o altos funcionarios del gobierno anterior, el de Enrique Peña Nieto.

Como un componente adicional que dificulta conocer los acontecimientos reales, Luis Hernández (“GIEI, la fuerza de la verdad”. La Jornada, 1 de agosto de 2023) nos recuerda que en torno de los hechos de Iguala han fallecido de distintas maneras, incluyendo la ejecución, 26 personas vinculadas con el caso, entre miembros de las corporaciones de seguridad, víctimas, testigos y miembros de las bandas delincuenciales de Guerrero, lo que ha sido reconocido también por el subsecretario de Derechos Humanos —y presidente de la Comisión de la Verdad— Alejandro Encinas Rodríguez.

Por otra parte, la defensa que ha hecho el presidente de las fuerzas de seguridad del Estado no es casual. Es sabido que se mantiene un virtual cogobierno de la milicia con el poder civil presidencial, lo que, además, se extiende y profundiza al constituirse el sector castrense en una fuerza cada vez más presente en actividades de orden civil como construir y administrar las grandes obras emblemáticas del sexenio entre un par de centenas de situaciones en las que los poderes civiles han cedido a esas fuerzas armadas campos que les corresponderían.

Del mismo modo que defiende las omisiones informativas de los mandos militares y otros dirigentes de corporaciones de seguridad, el presidente se ha negado a recibir y entrevistarse directa y personalmente con las organizaciones de víctimas. Así, recibió en el Palacio Nacional a Hebe de Bonafini, fundadora del movimiento argentino Abuelas de la Plaza de Mayo, pero no recibe a las Madres Buscadoras que, en México, rastrean en fosas clandestinas los restos de mujeres y hombres asesinados y desaparecidos. Ese movimiento, dice López Obrador, tiene como fin oponerse a su gobierno y hacer “politiquería”. Así ha sido desde el inicio de este gobierno y, según todos los indicios, así será hasta el final, igual que no se reúne con el movimiento feminista o el de los ecologistas que han señalado la devastación ambiental producida por la construcción del Tren Maya. Con razón, esa organización de madres de víctimas de desaparición forzada respondió al presidente que no se trata de hacer politiquería sino de encontrar a sus hijos, e invitaron al mandatario a acudir a la búsqueda en las fosas clandestinas que ellas han descubierto y excavado.

Adelantándose al informe del GIEI, el titular del Ejecutivo ofreció elaborar, en aproximadamente tres meses, un censo completo de las personas desaparecidas en el país, que se han estimado en más de cien mil en los últimos años. Aunque existe en la actualidad la Comisión Nacional de Búsqueda como una dependencia de la Secretaría de Gobernación, ella, al igual que el INEGI, se alimenta de los informes y reportes que producen las fiscalías y gobiernos de las entidades, con diferentes métodos y procedimientos, y no cuenta con mecanismos propios de generación de información con carácter homogéneo en el nivel nacional. En consecuencia, ese censo y sus metodologías tendría que ser verificado por órganos independientes, incluyendo a las organizaciones de víctimas, y no depender exclusivamente del gobierno federal.

El hecho real es que, en el caso de los jóvenes desaparecidos en Iguala en septiembre de 2014 y en muchos otros en el país, el fenómeno de la desaparición forzada siegue siendo un fenómeno persistente y en gran escala. Está asociado con otros delitos como la trata de personas, la extorsión, la pederastia y explotación sexual y la lucha entre cárteles, entre otros. Y lo que se requiere, en primer término, es tener una apreciación completa, pero también particularizada e individualizada, de las dimensiones y características del hecho. Y se requiere que la información sea integral y verídica, sin reparar en los posibles responsables, incluyendo a los funcionarios o dirigentes de las corporaciones del Estado. Eso incluye, desde luego, a las fuerzas armadas que, teóricamente, no se manejan de manera autónoma sino se hallan subordinadas al poder civil constitucional que representa el poder Ejecutivo. En realidad se comportan como una instancia con intereses propios, como ocurre con las pequeñas o grandes corporaciones.

En suma, es indispensable el acceso a la verdad; no a la llamada “histórica”, desde luego, sino a la que se apegue a los hechos de la realidad. Y esa verdad es la que, hasta la fecha, no ha sido alcanzada, aunque tendría que ser, incluso, parte de los derechos humanos en la actualidad tan mal defendidos y tutelados por la comisión nacional correspondiente. Pero es sobre todo criticable que, incumpliendo con uno de sus compromisos centrales de campaña, el presidente avale el ocultamiento y se encuentre, además, frente a la crisis, divorciado de segmentos significativos de la sociedad como en el momento presente ocurre. Basta ya de escamotear esa verdad y de sustituirla por el discurso legitimador del poder, o de los poderes formales o de hecho. Debe, en consecuencia, el conocimiento verídico de los acontecimientos ser una demanda central para la sociedad mexicana.

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Eduardo Nava Hernández. Politólogo – UMSNH.

La Tijereta ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

martes, 18 de julio de 2023

En México hay una violencia sistemática contra los periodistas críticos con el poder

 

Enric Llopis

El exgobernador de Chihuahua, César Duarte, alegó problemas de salud para que se suspendiera el juicio en su contra, por acusaciones de corrupción; logró finalmente la suspensión de la vista oral (27 de junio); decenas de personas (indígenas rarámuri y miembros de la iglesia católica) se concentraron en la comunidad de Cerocahui, con el fin de “exigir paz para la Sierra Tarahumara”, al cumplirse un año del asesinato de dos sacerdotes jesuitas y un guía turístico (22 junio).

Son dos de las últimas informaciones publicadas por el medio digital de Chihuahua Raíchali Noticias, del que es cofundador y editor Jaime Armendáriz; el periodista mexicano participó en una mesa redonda, en la Fira Alternativa de València, el pasado 11 de junio, sobre ¿Cómo nos manipulan? El engaño y la desinformación en el siglo XXI; la entrevista tuvo lugar tras el debate.

-P: ¿Qué rasgos identifican a la plataforma periodística Raíchali Noticias?

-JA: Raíchali es un medio de comunicación independiente en el estado de Chihuahua, al norte de México; Raíchali significa palabra en la lengua rarámuri. Adoptamos ese nombre porque nos quisimos enfocar en la cobertura de las comunidades indígenas de Chihuahua; nos hemos centrado también en temas medioambientales, de corrupción y movimientos sociales; iniciamos la apuesta periodística en octubre de 2018.

Nuestro primer impulso fue formar parte de la Alianza Tejiendo Medios de la Red de Periodistas de a Pie, que se halla en Ciudad de México y lucha por la libertad de expresión; somos medios independientes con similitudes, y que compartimos información.

-P: ¿Cuál es tu relación con Raíchalí Noticias?

-R: Soy cofundador del medio en 2018 junto a otra periodista, Patricia Mayorga Ordóñez, que estuvo desplazada durante tres años por motivos de seguridad.

-P: ¿De qué manera se ha vinculado este medio digital con las poblaciones indígenas?

-R: Por ejemplo con una comunidad de la Sierra de Chihuahua, que históricamente ha defendido la tierra y – también en años recientes- su espacio; la razón es que han querido desplazarlos para talar el bosque y la madera; mataron a varias personas de la comunidad. Tuvieron que salir de su territorio y desplazarse a la ciudad. Los asesinatos fueron obra del crimen organizado, y obviamente solapados por las autoridades.

Quisimos que la comunidad contara la historia desde su experiencia y cosmovisión; nosotros fuimos -básicamente- como apoyo para poderles capacitar, para que ellos sean quienes cuenten su realidad; esto fue desde 2021 hasta hoy: todavía no han acabado con el proceso.

-P: ¿Has sido víctima de la violencia de la que son objeto los periodistas en México?

-R: Estoy acogido al programa Barcelona Protege a Periodistas de México, del Ayuntamiento de Barcelona y gestionado por la Taula per Mèxic; la iniciativa ha acogido a 19 periodistas mexicanos desde 2018. Estoy en el programa de manera preventiva: solicité salir del país porque dejó de haber condiciones para que pudiera hacer periodismo, tanto de seguridad como económicas.

-P: ¿Qué ejemplos destacarías respecto a los ataques contra periodistas en el país?

-R: En México hay una violencia sistemática contra los periodistas críticos con el poder económico y político, sobre todo contra quienes tratamos de hacer un trabajo independiente. Uno de los casos que tengo por emblemáticos es el asesinato -en marzo de 2017- de Miroslava Breach, corresponsal del periódico La Jornada en Chihuahua. La mataron por denunciar el contubernio entre el crimen organizado y la política, los gobiernos.

Dos meses después asesinaron al periodista Javier Valdez Cárdenas, corresponsal de La Jornada en el estado de Sinaloa; en este punto comenzó, de nuevo, una movilización fuerte por toda la violencia que se vivía.

-P: ¿Continúan actualmente las amenazas y crímenes contra los informadores?

-R: En 2022 hubo cerca de 20 personas asesinadas y vinculadas a la profesión en México, ha sido uno de los años más peligrosos y mortíferos (entre 2000 y agosto de 2022, la organización a favor de la libertad de expresión Article 19 documentó el asesinato de 157 periodistas; entre los últimos casos, colectivos como Reporteros sin Fronteras dieron cuenta, en mayo de 2023, de la muerte de Marco Aurelio Ramírez Hernández, periodista de la emisora local Stereo Luz FM en el estado de Puebla. Nota del entrevistador).

-P:¿Qué realidades ocultan principalmente en México los medios informativos?

-R: Por ejemplo los desplazamientos de personas y comunidades cuando llegan los macroproyectos en todo el país, también en Chihuahua; es muy difícil que en los medios hegemónicos se aborde el tema en profundidad; hay empresas mineras llegadas de Canadá que generan mucha destrucción y desplazamientos, pero en los medios hay muy poca información sobre estos impactos.

-P: Por otra parte, en la Fira Alternativa has compartido reflexiones sobre una manera poco ortodoxa de entender la comunicación. ¿A qué te referías?

-R: Se trata, en realidad, de entender cómo y para qué hacemos el periodismo, en nuestro caso para apostar -también- por la transformación social y los problemas de las comunidades indígenas; en Raíchali hemos tratado de la violencia que sufren las infancias indígenas (entre dos y cuatro años) en Chihuahua, cuyos padres han sido asesinados sin que sepan el porqué.

-P: El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), inició las conferencias de prensa matutinas desde el Palacio Nacional (Mañaneras) en diciembre de 2018. ¿Cómo valoras, a grandes rasgos, la política mediática de AMLO?

-R: Ha sido de enfrentamiento con la crítica. Es cierto que hay medios hegemónicos que han estado en contra de movimientos de izquierda como los que él -de algún modo- encabezó; pero una vez llegó a la Presidencia -el 1 de diciembre de 2018- empezó a confrontar con cualquiera que critique a su Gobierno.

Esto ha generado un roce constante y -en cierta manera- nos ha estigmatizado a todos los que hacemos periodismo, como si fuéramos todos de estos grandes medios. De pronto, se nos puede catalogar igual desde el Gobierno.

-P: ¿Se han pronunciado -desde la Presidencia- discursos estigmatizadores hacia medios independientes y organizaciones de la sociedad civil?

R: Por ejemplo a organizaciones como Article 19 o Reporteros Sin Fronteras; AMLO ha afirmado que son intervencionistas de su política, cuando en realidad -desde hace mucho tiempo- han defendido la libertad de expresión.

-P: ¿Afirmarías que existe una oligarquía mediática en México? ¿Qué medios la conformarían?

-R: Sí, hay grandes poderes mediáticos como los grupos Televisa o TV Azteca; y periódicos como El Universal y Milenio, que son empresas periodísticas impresas; en los dos primeros casos, se trata de concesiones de televisión, que además cuentan con numerosas concesiones de radio, por ejemplo de radio fórmula.

-P: Por último, ¿de qué manera consideras que influyen los grandes medios?

-R: Cuando en 2021 aumentó el tránsito de personas migrantes desde Centroamérica a México, esta oligarquía mediática empezó a estigmatizar a los movimientos; y a dar voz a personas que se situaban más bien en el ámbito empresarial, y hablaban en contra de las personas migrantes; esto generó una rispidez desde la ciudadanía hacia las personas que están en tránsito, y que buscan una vida distinta (en septiembre de 2021 se difundieron vídeos de guardias de frontera estadounidenses, en Texas, a caballo, golpeando con el látigo a migrantes haitianos. Nota del entrevistador).

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La Tijereta ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

sábado, 11 de febrero de 2023

¿Quién necesita un ferrocarril en la Península de Baja California?

 

"La Alta California estadounidense está empezando a desbordarse hacia la Baja California mexicana, en un proceso que ha de marcar una época y que, de no detenerse, resultará en una marginación social y en una devastación ecológica de todo punto intolerables": Mike Davis

 

Tulio Ortiz Uribe

La Paz, BCS.-En julio pasado, el diputado Alfredo Porras Domínguez, en una más de sus ocurrencias, le dijo al diario El Independiente, que la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) "ya aprobó" un proyecto para la construcción de un ferrocarril "que conectará a Tijuana con Los Cabos", y que "antes de que termine el gobierno de López Obrador, se iniciará la obra", la cual "se licitará en breve, para saber el costo total"

Agregó que dicha línea ferroviaria partiría desde territorio estadounidense "con destino final en Los Cabos", y que (es) "un proyecto que cambiaría completamente  el modelo de desarrollo de Baja California Sur, porque ya no sería una entidad aislada y se iniciaría un desarrollo enorme", aunque no explicó cómo se daría ese "enorme" desarrollo.

El diputado federal por Morena, Miguel Torruco Garza, había dado a conocer en febrero del año pasado un proyecto para el regreso de los trenes de pasajeros en México para el año 2050. Mediante sus redes sociales compartió el mapa del proyecto que crearía 11 líneas distribuidas por casi todo el país. Baja California Sur es el único estado que, de acuerdo con el plan, no contaría con alguna línea de estos nuevos trenes.

Este dato se confirma en la página de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), cuya Dirección General de Desarrollo Ferroviario y Multimodal, a cargo del ingeniero Manuel Eduardo Gómez Parra, no reporta ningún proyecto ferroviario para el estado. Lo mismo sucede con la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario, oficina auxiliar del secretario del ramo, la que tampoco informa de algún ferrocarril peninsular.

Viejos sueños colonialistas 

No es la primera vez que se habla de un proyecto para construir un ferrocarril en la Península de Baja California. En 1887 el gobierno de Porfirio Díaz y el alemán Luis Hüller firmaron un contrato para tender una línea desde Tijuana hasta Bahía de Los Ángeles en la costa del Golfo, pasando por Ensenada y San Quintín, con el derecho de operarlo durante 99 años.

El objetivo de ese ferrocarril era desarrollar una enorme extensión de territorio peninsular (6 millones de hectáreas) mediante el desmonte, venta de terrenos y colonización de una franja comprendida entre los paralelos 29° y 32°42' latitud norte, cuyos derechos de concesión también le habían sido otorgados a Hüller en 1884.

En ese tiempo existía la creencia  de que en la región había una gran riqueza minera, lo que avivaba la codicia de los extranjeros; además, se empezó a especular con la tenencia de la tierra, por la llegada de miles de inmigrantes a California, quienes buscaban un lugar en mejores condiciones de precio al sur de la frontera.1

Entre 1891 y 1892, cuando las concesiones del ferrocarril y colonización habían pasado a manos inglesas, se construyeron 27 kilómetros de vía a partir de la bahía de San Quintín en la costa del Pacífico, pues por ahí llegaron los materiales de Inglaterra.

Sin embargo los inversionistas se enfrentaron en esos años a problemas económicos, políticos y adversas condiciones climatológicas: lluvias torrenciales seguidas de una sequía que duró cuatro años con pérdidas agrícolas que afectó la actividad económica tanto agrícola como minera y ganadera, lo que derivó en la suspensión de la obra. 2

Manuel Sánchez Facio, inspector de colonias, fue enviado por el gobierno de Díaz para evaluar el proyecto del ferrocarril, quien opinó que una línea San Diego-Tijuana-Ensenada era factible, pero representaba un enorme peligro pues significaba consumar el estrecho lazo de la vida de la península con la de Estados Unidos y su desarticulación con el resto del país.3  Y agregaba que, de no ponerse “el cimiento de una inmigración que neutralice los intereses americanos”, la integración a California sería progresiva y su desenlace más probable sería la anexión"

Adicionalmente, en el centro del país el tema del ferrocarril ya había despertado criticas y temor en el ámbito político, pues aún estaba cerca la herida que dejó la pérdida de la mitad del territorio nacional. De otra parte, empresarios y políticos estadounidenses todavía declaraban abiertamente "que la península, en términos geográficos y topográficos, era una extensión del sur de California y la posible existencia de riquezas minerales les confirmaba que la península les pertenecía por derecho"4

Incluso en mayo de 1890, los periódicos San Diego Unión y el San Francisco Chronicle "desenmascararon un proyecto filibustero fraguado para anexionar Baja California a Estados Unidos. Los instigadores principales eran estadounidenses pero, según iban divulgando los periódicos, eran apoyados por los inversionistas ingleses".5

A esto habría que sumarle una propuesta del congresista californiano, William Vandever, presentada ante el Congreso de los Estados Unidos en enero de 1889, para la adquisición de la península de Baja California.6

En 1904, la línea abandonada, pasó a ser propiedad de la nación y el gobierno mexicano se dedicó a la tarea de buscar el mejor postor para el levantamiento de la vía y la venta tanto del material utilizado en la construcción como del material rodante: una locomotora y diez vagones.

Diversos historiadores están de acuerdo en que de haberse realizado la obra, México habría perdido la península, pues por la lejanía y las malas comunicaciones sería muy difícil enviar tropas para defenderla.

Mike Davis: "las hordas gringas se abalanzan sobre la península"

Mike Davis, escritor, urbanista e ideólogo de izquierda, quien falleció en octubre pasado, escribió en la revista Socialist Review: "Uno de los atractivos irresistibles de la Baja California es haber preservado un primigenio carácter salvaje que no se encuentra en parte alguna del oeste. Sin embargo, gracias a la silenciosa invasión de los baby boomers del norte, buena parte de la historia natural y de la cultura fronteriza de la Baja California podría no sobrevivir a la próxima generación", ya que "las hordas gringas se han abalanzado hacia el sur para disfrutar de sus gloriosos presupuestos de jubilación y de una más que accesibles segundas residencias bajo el sol mexicano"

Pero lo más interesante desde el punto de vista geopolítico, dice, es ver cómo “la Alta California está empezando a inundar la Baja California, en un proceso que puede hacer época si, libre de todo tipo de bridas, se completa y, así, consolida la intolerable marginalización social y la devastación ecológica que ya se avizoran en la última región verdaderamente fronteriza de México”.

La pregunta es ¿llegarán esas hordas gringas a bordo de un ferrocarril?

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Notas

1.- Hilarie J. Heath. El malogrado proyecto del ferrocarril peninsular del Distrito Norte de la Baja California, 1887-1892. Estudios fronterizos vol.12 no.24,Mexicali jul./dic. 2011.

2. Ibid

3.Sánchez Facio, M. (1997), "Informe relativo a la visita de inspección practicada a las colonias establecidas en el territorio de Baja California (1888)", en C. Pacheco y Sánchez Facio, La controversia acerca de la política de colonización en Baja California, Mexicali, Baja California, SEP/UABC, Colección Baja California: nuestra historia, núm. 12.

4, León-Portilla, M. y J. M. Muriá (1992), Documentos para el Estudio de California en el siglo XIX, tomo III, México, Futura Editores.  

5.- Ibid

6.- La encrucijada de Baja California Norte, 1882-1890: empresas extranjeras, nacionalismos y relaciones internacionales Paolo Riguzzi El Colegio Mexiquense p. 205
 

lunes, 16 de enero de 2023

 

Incumple Ayuntamiento de La Paz con acciones para reducir contaminación emitida por vehículos

 

Tulio Ortiz Uribe

Luego que el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, AC (CEMDA) presentó un recurso de revisión en contra el Ayuntamiento de La Paz por no realizar las acciones necesarias para medir y reducir la contaminación emitida por los vehículos en el municipio, un Tribunal Colegiado de Circuito ordenó la emisión de una nueva sentencia.

Al respecto, esa organización informó que el resolutivo del Tribunal "sienta un precedente relevante en la defensa ambiental, toda vez que se reconoce el interés legítimo de la sociedad civil, es decir, que están facultadas para demandar de reclamar afectaciones ante el incumplimiento de la ley, por lo que el procedimiento deberá ser restituido y se tendrá que emitir una nueva resolución"

Mario Sánchez Director Regional Noroeste del CEMDA dijo que "lamentamos que las autoridades del municipio no consideren los impactos negativos que representa el incumplimiento de la verificación vehicular en La Paz y continúen sin realizar acciones de fondo para atender esta problemática”

Por otra parte, se informa, el Ayuntamiento de La Paz deberá presentar las constancias de las gestiones y estudios realizados por la anterior Dirección General de Desarrollo Urbano y Ecología, respecto al inventario de emisiones contaminantes relacionado con el Programa de Gestión para Mejorar la Calidad del Aire (ProAire), así como las referentes a las gestiones e investigaciones correspondientes a la Mesa de Estudio del Programa Municipal de Desarrollo 2021-2024, documentación que solo fue referenciada en el informe presentado al juez en el proceso inicial.

De acuerdo con la regulación ambiental vigente, el XVII Ayuntamiento de La Paz es responsable de implementar un sistema de verificación vehicular en el municipio, contar con un inventario de fuentes móviles, un sistema de monitoreo de la calidad del aire, así como un inventario de fuentes contaminantes con su debido monitoreo; sin embargo, a la fecha no se han cumplido con estas obligaciones.

Baja California Sur ha sido por varios años el estado con el mayor número de vehículos por cada mil habitantes en el país: 609 unidades. Esto ha sido posible por el bajo costo por el que las personas pueden obtener un vehículo, y por los bajos impuestos que se pagan por obtener unidades importadas.

Con datos de la Encuesta Intercensal, BCS supera a la Ciudad de México que tiene 531, a Michoacán con 433 y a Quintana Roo con 422, en el otro extremo con menos autos, se tiene a Chiapas con 147 y Oaxaca con 129.

Agenda ambiental

Doce organizaciones de la sociedad civil, publicaron el año pasado la Agenda Ambiental  para el estado. Ahí, resumen en cinco apartados sus preocupaciones sobe temas ambientales:

1.-La capacidad de incidir en los temas ambientales, están relegadas a funcionarios de segundo y tercer nivel, que dependen jerárquicamente de otros que regulan materias económicas y de desarrollo urbano.

2.-El presupuesto ambiental es mínimo. Como ejemplo, para 2020 se asignaron solo 14 millones de pesos a la subsecretaría estatal de medio ambiente, lo cual equivale al 0.07% del total del presupuesto estatal.

3.-La regulación ambiental de Baja California Sur data de 1991, la cual a su vez se basó en la versión de la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente de 1988. Lo que significa que no contiene muchas de las reformas de derechos humanos, participación ciudadana y transparencia emitidas desde entonces.

4.-Existen omisiones serias en regulación en el estado de Baja California Sur, como ejemplo, en materia de Gestión de Residuos Sólidos, somos uno de los estados a nivel nacional sin Ley en la materia, pese a todo producto que ingresa al estado involucra generación de basura, y esta no se puede mover a ningún lado y no contamos con capacidad de reciclaje.

5.-La falta de personal, de capacidad técnica y recursos en la materia, deriva muy frecuentemente en apoyo de las organizaciones de la sociedad civil que trabajamos en temas ambientales y de desarrollo urbano, no solo para colaborar, sino para cubrir las obligaciones que deberían cumplirse por los entes ambientales.

Agregan que "La contaminación del aire que respiramos en la ciudad de La Paz, no distingue estatus social ni jerarquía política, afecta a todas las personas por igual. La omisión en la toma de decisiones para resolverlo, es en parte, por la inexistencia de un sistema de monitoreo que el gobierno estatal y municipal, según las leyes aplicables, deberían tener. Esto es solo un ejemplo de los múltiples problemas ambientales que existen en Baja California Sur"

Además, el estado tiene "condiciones de conectividad únicas a escala nacional, muy similares a las de una isla. Lo que implica retos más grandes para mantener balance entre los impactos de las actividades humanas en los diversos ecosistemas locales. De encontrar solución a estos retos depende en gran medida la salud, economía y calidad de vida de los habitantes actuales y futuros"

A eso se añade la insuficiente disponibilidad de agua, el crecimiento desordenado en materia urbana, la contaminación de ciudades, mares y cuerpos de agua; son otros de los problemas ambientales en los que actualmente existen omisiones importantes. Para resolverlos las leyes imponen obligaciones y facultades a las autoridades locales. El no cumplir con ellas o hacerlo parcialmente, siempre resultará en pérdida de recursos naturales, espacios públicos y oportunidades de desarrollo sustentable.

Y finaliza el documento que "Actualmente, la economía estatal y municipal están estrechamente relacionadas con las actividades turísticas, y estas a su vez, están ligadas a la riqueza natural, atractivos culturales y sociales que puede ofrecer nuestro territorio. Debe ser una prioridad de la administración pública el cuidar el patrimonio natural. Al hacerlo, no solo repercute en beneficios ambientales, sino en nuestra calidad de vida y salud"