domingo, 29 de agosto de 2021

 MAR DE FONDO

 

Magistrados electorales incompetentes...y un nombramiento ilegal

 

Tulio Ortiz Uribe

En un solo párrafo, la Sala Regional Guadalajara del TEPJF no sólo resolvió declarar fundado el agravio (anular por presunta falsificación de firmas los registros y revocar las constancias de validez) propinado por los magistrados del Tribunal Electoral del Estado de BCS a los candidatos a diputado de la coalición Unidos Contigo en los distritos V y XV, que ganaron por mayoría de votos el pasado 6 de junio, sino que los puso en evidencia por no conocer bien la Ley Electoral, ni estar al tanto de la jurisprudencia sobre la materia.

En la ponencia, los magistrados de la Sala Regional expusieron que asiste la razón a los candidatos agraviados, "porque la autoridad responsable no advirtió", como lo señala la Ley Electoral de BCS, "que se impugnaba el registro de candidatura correspondiente a una etapa que culminó cuando se inició la jornada electoral y que conforme se ha sostenido en diversos precedentes y tesis de este Tribunal, una vez finalizada la etapa electiva", ya no es posible regresar al punto en que se registraron los candidatos.

Como se recordará, el pasado 15 de agosto, el Tribunal integrado por los magistrados Sara Flores, Dulcinea Apodaca Ruiz y Raúl Jiménez, ordenó entregar nuevas constancias de mayoría en un plazo de 48 horas, a las candidatas de la coalición Morena-PT, Fernanda Villarreal González y Karina Olivas Parra, quienes habían obtenido el segundo lugar en los distritos V y XV.

Un nombramiento ilegal

El 7 de diciembre de 2017, el pleno del senado nombró a funcionarios electorales de nueve estados, entre ellos a Betsabé Dulcinea Apodaca Ruiz, como magistrada del Tribunal Electoral de Baja California Sur.

De acuerdo a un comunicado de prensa emitido por comunicación social del Senado, en esa fecha, el senador Manuel Bartlett, del grupo parlamentario del Partido del Trabajo, dijo que "los ciudadanos no tendrán confianza en los institutos electorales mientras no haya honestidad y una selección real de los funcionarios de todos los niveles estatales y federales. Refirió que la Junta de Coordinación Política (presidida por el panista Ernesto Cordero) nunca se reunió para aprobar el nombramiento; “y aquí tienen la votación asegurada, igualmente mafiosa que el resto de los nombramientos de este Senado”, comentó ante el Pleno.

Por su parte el senador petista Luis Humberto Fernández Fuentes, señaló que en el acuerdo para el nombramiento no se documentó la sesión en la cual fue firmada, y se trata de un acuerdo político que no tomó en cuenta el interés nacional, ya que “el dictamen que vemos es nada más una lista de nombres, en la cual no se considera ninguna descripción de porqué se decidió sobre tal o cual candidata o candidato”, dijo.

Y tenía razón, entre otros requisitos necesarios para ser magistrado electoral, atendiendo al artículo 115 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, está el "Poseer el día de la designación, con antigüedad mínima de diez años, título profesional de licenciado en derecho expedido por autoridad o institución legalmente facultada para ello", algo con lo cual no cumplía la ahora magistrada Betsabé Apodaca Ruiz.


De acuerdo con la Dirección de Profesiones de la Secretaría de Educación Pública, esta funcionaria obtuvo su título y cédula profesional de la Universidad Autónoma de Chihuahua en 2018. Es decir que cuando fue designada magistrada electoral por el Senado, ni estaba titulada ni, desde luego, contaba con una antigüedad de 10 años.

 

viernes, 11 de junio de 2021

 

Abstencionismo y gobernabilidad

 

Tulio Ortiz Uribe

Finalmente la alianza Unidos Contigo aceptó su derrota en las pasadas elecciones. Llegará al gobierno del Estado, el próximo septiembre, un luchador social identificado con la izquierda: Víctor Castro Cosío.

Sin embargo los números que arroja la elección debería preocupar a los partidos, candidatos e instituciones electorales. En democracia es fundamental el consenso y este se logra con un fuerte apoyo electoral.

Como se observa, no hubo un voto masivo como pedía la propaganda política, pero sí una abstención mayoritaria del 51.0%. Un no-voto de rechazo, un desafío para nuestro sistema democrático que puede convertirse en una amenaza para la estabilidad política y la gobernabilidad.

El abstencionismo afecta no solo la legitimidad de un gobierno, sino que exhibe el nivel de madurez democrática de la sociedad. En esta elección faltaron cifras contundentes. En los últimos cuatro gobiernos, sólo Leonel Cota Montaño tuvo un indiscutible 54.0% y una alta participación del 67%. Ahora, de los 22 puestos de elección popular en el estado, tan sólo 2 diputados tuvieron un porcentaje arriba de 50%.

De acuerdo con datos oficiales, no acudieron a votar 289 mil 695 electores, de una lista nominal de 561 mil 799 ciudadanos inscritos. ¿Quiénes son los abstencionistas? Analistas están de acuerdo en que este grupo lo conforman ciudadanos desencantados con los gobernantes, los partidos políticos y el sistema político en su conjunto. Es una expresión y un medio por el que se exhibe el malestar con la política y los políticos.

Sin restarle valor al concepto de que gana "el que tiene el mayor número de votos", es necesario revisar las cifras de la elección a su condición real. Del total de electores inscritos en la lista nominal, únicamente votaron 272 mil104; es decir el 49.81%, De éstos Víctor Castro recibió 123 mil 683 votos, el 20.15% y Francisco Pelayo 106 mil 077 votos, el 18.88% en relación con la lista nominal. Aquí hay que resaltar que la ley no exige un porcentaje mínimo de participación para que unos comicios sean válidos.

Por otra parte, el porcentaje que recibieron los dos principales contendientes al gobierno del estado, refleja una sociedad dividida en partes casi iguales. Dos proyectos ideológicos: el centro izquierda y la derecha conservadora.

Por el bien del estado y sus habitantes, las nuevas autoridades deberán buscar un consenso con los ciudadanos que piensan diferente. Se debe gobernar para todos.


lunes, 22 de febrero de 2021

 

Documentan auditores de la federación, daños al patrimonio de Exportadora de Sal

Tulio Ortiz Uribe

 

Probables daños al patrimonio de Exportadora de Sal, SA de CV (ESSA) por 97 millones 600 mil pesos, documentó la Auditoría Superior de la Federación (ASF) luego de fiscalizar la cuenta pública 2019 a esa empresa de participación estatal mayoritaria.

El informe del organismo fiscalizador de la Cámara de Diputados, dado a conocer este sábado 20, encontró pagos en exceso, contratos con personas físicas que tienen parentesco con el director de la empresa, pérdidas por incumplir con procedimientos administrativos, sanciones de Profepa por deterioro grave de los ecosistemas, y por no existir un control actualizado de los pasivos contingentes con motivo de los juicios mercantiles, civiles y laborales que enfrenta. Lo anterior derivó en 6 recomendaciones, 11 promociones de responsabilidad administrativa sancionatoria y 3 pliegos de observaciones.

La auditoría destaca que ESSA hizo un pago por 80 millones 476 mil pesos en 2019 a los Astilleros Marecsa, con motivo de la construcción de un barco remolcador  "sin verificar el avance real en la construcción" ya que de acuerdo a una auditoría practicada por SEMAR en 2020, se encontró que dicho avance era del 39.78% y no del 81.15% informado por el astillero. A esta fecha se le habían pagado 183 millones 143 mil pesos, que no corresponden al avance pactado. La empresa tendrá que realizar un proceso de conciliación ante la Secretaría de la Función Pública.

Por otra parte, ESSA realizó contratos sin tomar en cuenta evidentes conflictos de interés. El contrato 101010002-LPN-05-19 por 3 millones 725 mil 832 pesos (adjudicado a Jesús Manuel Rocha Núñez, primo hermano del director de la empresa Antonio Avilés Rocha) "no contó con la evidencia de requerimiento de los trabajos de obra licitados" (reparación y mantenimiento general de oficinas, talleres y edificios en la paraestatal).

Otro conflicto de interés se observa en la firma del contrato ESSA-GAA-065-2019 suscrito con la empresa San Diego Materiales y Equipos, S.A. de C.V., cuyo representante legal es Antonio Rocha Núñez, otro primo de Avilés Rocha. Refiere la ASF que "el expediente del procedimiento de licitación no incluyó la documentación comprobatoria que acredite el resultado de la investigación de mercado, ni las cotizaciones realizadas ni el análisis de los precios aceptables que sirvieron de referencia para la evaluación económica de las propuestas presentadas".

Asimismo, la entidad fiscalizadora detectó un perjuicio por 16 millones 600 mil pesos "por rebasar el presupuesto autorizado de un contrato de servicios con terceros"; además, un daño a las finanzas de ESSA por un millón de pesos al no justificar la subcontratación de un coordinador ejecutivo de procesos presupuestarios y contables, así como de un auditor de procesos operativos, ya que la estructura orgánica de ESSA incluye áreas relacionadas con dichas funciones y procesos, en incumplimiento de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público.

Una valuación practicada por un despacho contable determinó que en noviembre de 2019 la empresa tenía almacenadas 7 mil 360 toneladas métricas de "sal de mesa procesada fuera de especificación en el patio de la bodega" con un valor original de 15 millones 767 mil 400 pesos. "Sin embargo, por su deterioro, su valor disminuyó a 2 millones 742 mil 600 pesos, el 82.6% según el despacho, en incumplimiento de los procedimientos. P-PCO-003-01 Manejo y Almacenamiento de Producto Terminado Sal de Mesa y P-PCO-004 Manejo de productos que han perdido su valor (sal de mesa). El despacho informó que los bienes seguían almacenados a la intemperie, "por lo que mientras más transcurra el tiempo, mayor será su depreciación y será difícil realizar maniobra"

A pesar de que desde 2013 la Auditoría Superior de la Federación hizo observaciones para que la empresa salinera modificara la estrategia de comercialización y estableciera nuevas condiciones equitativas que no limiten su actuación para acceder a nuevos mercados a fin de maximizar la generación de valor para México, así como evaluar otras alternativas para la venta del producto, ESSA sigue sin modificar el contrato de comisiones y ventas de sal con Mitsubishi Corporation. "Para determinar los precios de venta de sal industrial para 2019, ESSA no aplicó la fórmula autorizada mediante el acuerdo núm. 30 ESSA 03/2015 de la Primera Sesión Ordinaria del Consejo de Administración"

Exportadora de Sal S.A. de C.V. (ESSA) es una empresa de participación estatal mayoritaria. El Fideicomiso de Fomento Minero (FIFOMI) es propietario del 51.0% de las acciones, y Mitsubishi Corporation, empresa de capital extranjero, del 49.0% restante. La empresa se localiza en Guerrero Negro, Baja California Sur, y su objeto es la producción y exportación de sal marina obtenida mediante la evaporación solar del agua de mar.

miércoles, 21 de octubre de 2020

 Cienfuegos, y el incendio de la militarización


Héctor A. Hoz Morales

“Esto es una muestra inequívoca de la descomposición del régimen, de cómo se fue degradando la función pública, la función gubernamental en el país durante el periodo neoliberal”.

Se trata de la primera reacción pública del presidente López Obrador ante el anuncio de la detención, el 15 de octubre por la tarde, de Salvador Cienfuegos, secretario de la Defensa Nacional durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, por autoridades y en un aeropuerto de Estados Unidos.

Ejemplos de la degradación del régimen político neoliberal a la que se refiere el presidente sobran, de tal forma que pocos podrían argumentar que le falte razón. Allí donde se vislumbrase la posibilidad de negocios millonarios, había – y sigue habiendo- casi inexorablemente algún elemento del poder político inmiscuido. Pero el juicio del presidente es insuficiente, al tratar de explicar todo lo que ha pasado en el país recurriendo a la arenga moralina de la corrupción.

No se malinterprete: individuos específicos juegan un papel fundamental en cada uno de los casos señalados. Pero el problema de fondo no radica en que lo que decida una persona, sino en las estructuras institucionales detrás de él que no solo permiten, sino atizan la posibilidad de tales actos. Y en eso consistió precisamente el periodo neoliberal. Más allá de seguir a pie juntillas las disposiciones de organismos financieros internacionales respecto a qué debía hacerse en términos de política económica, más allá de privatizaciones, reformas estructurales y tratados de libre comercio, el neoliberalismo es la captura de las estructuras de la administración estatal por parte de una lógica de acumulación cortoplacista. El neoliberalismo no es sino hacer del Estado un instrumento para el enriquecimiento inmediato de unos cuantos. Todo lo demás son racionalizaciones academicistas, producidas en su mayoría a posteriori, que tratan de explicar un fenómeno de captura del Estado haciéndolo pasar por una cuestión de modernización y eficiencia económica.

La detención de Cienfuegos da cuenta precisamente de este proceso: la colusión de altos mandos de las Fuerzas Armadas con el crimen organizado debe ser leída, más allá de la cuestión moral, bajo esta lógica. De no hacerlo así, caemos una vez más en la apócrifa conclusión de que la corrupción es un problema que se soluciona con sangre nueva. Y ahí viene el quid de la cuestión: los esquemas de militarización que permitieron que instituciones como las Fuerzas Armadas llegaran a ocupar espacios que en principio no le correspondían se siguen repitiendo.

Aclaro: a todas luces el caso Cienfuegos, así como el de García Luna, no están acotados únicamente a la cuestión de la corrupción dada la naturaleza de sus funciones. Si bien, en última instancia, el narcotráfico es un negocio más, es evidente que tiene circunstancias agravantes, por decir lo menos. Más aún, cuando sabemos de la sistemática violación a derechos humanos y del uso que se le ha dado a las Fuerzas Armadas en particular desde que Calderón decreto su “guerra frontal contra el narco”. No hay punto de comparación entre el genocidio voluntariosamente puesto en marcha en el 2006 y el uso de las Fuerzas Armadas en el sexenio actual. La estrategia en aquél entonces, reconocida por los mismos partícipes de la misma, fue básicamente sacar al Ejército a las calles, a dar golpes mediáticamente redituables a ciertos líderes de la delincuencia organizada, y dejar que corriera la sangre después. Y vaya que corrió.

Lo que pongo a discusión no es el análisis de la política de seguridad, sino la espuria insistencia en pretender que todos los problemas en el país se resuelven con una ética intachable por parte de los servidores públicos. Permítaseme una breve mirada hacia atrás. La militarización del país no comenzó en aquel diciembre del 2006 cuando Calderón tuvo a bien lanzar su declaración de guerra. Habría que remontarnos, al menos, una década más, al sexenio al que menos se hace referencia cuando al neoliberalismo se denuncia y que ha sido probablemente el que deja peores herencias. Si Carlos Salinas es el padre del neoliberalismo nacional, con Ernesto Zedillo se hizo mayor de edad. En 1996, la Suprema Corte por la que ahora se rasga las vestiduras la oposición a la 4T, ese “último contrapeso al autoritarismo absoluto del presidente”, declaró constitucional el uso de las Fuerzas Armadas para labores civiles. Y desde entonces, ese uso no ha parado.

Mientras medios nacionales e internacionales calificaban de “histórico” lo acontecido con Cienfuegos, pasaba casi desapercibida la confirmación de que, desde el 6 de octubre pasado, el control operativo de la Guardia Nacional es ejercido por la SEDENA. Al mismo tiempo, marinos mercantes protestaban en el Senado la iniciativa de reforma, ya aprobada por la Cámara de Diputados, que entrega a la Secretaría de Marina “la administración total de los asuntos marítimos en México, incluyendo el desarrollo de la Marina Mercante Nacional y la Educación Náutica”. Durante la actual administración, las Fuerzas Armadas han cobrado relevancia como actores de primera línea en casi todas las políticas de la 4T: la construcción del aeropuerto Felipe Ángeles, de sucursales del Banco de Bienestar y de hospitales ante la pandemia, la operación de puertos y aduanas, los operativos de combate contra el huachicol, además de las labores policiacas que siguen realizando.

La lógica con la que ha trabajado la 4T en sus primeros dos años ha sido una lógica de sustitución: que sean las Fuerzas Armadas las que lleven a cabo las tareas que se hacían, en sexenios anteriores, siguiendo las directrices neoliberales, esto es, la búsqueda de rentabilidad inmediata al amparo del Estado. Esta política de sustitución, sin embargo, tiene tres graves problemas. En primer lugar, no puede continuar ad infinitum, por simple imposibilidad material. Segundo, si algo demuestra el caso Cienfuegos es que las estructuras militares no están exentas de participar en los esquemas de captura institucional que se han descrito para casos similares. Valga señalar que entre 2003 y 2019, del Ejército se desviaron más de 2 mil millones de pesos a empresas fantasma (https://cutt.ly/tgjtnKz). Y si el caso mexicano no basta, indiquemos solamente la relación entre ese viejo conocido nuestro, Odebrecht, y las fuerzas militares brasileñas durante otro gobierno progresista, el de Lula (https://cutt.ly/Fgjt9X0). El tercer problema es el más obvio, y quizá el más preocupante: dada la naturaleza de las instituciones militares, siempre estará latente la posibilidad de un uso indebido del poder de las armas.

Hace casi diez años escribí un breve texto, titulado “Estrategia equivocada” (https://cutt.ly/SgjyYQ4). Hoy, solo podría decir que la solución al problema es igualmente equívoca. Y lo es, principalmente, por que el diagnóstico hecho desde Palacio Nacional resulta, por decir lo menos, insuficiente. ¿Por dónde empezar entonces, si asumimos que el neoliberalismo dejó tras de sí instituciones cuya razón de ser era facilitar el enriquecimiento de determinados agentes? Resolver la herencia de décadas de subsunción de los intereses privados en la esfera pública no es cuestión sencilla, seguro. Pero mientras se insista en que el problema es uno de carácter moral, y se apele solamente a la fuerza incorruptible de las Fuerzas Armadas y sus dirigentes, solo quedará esperar al nuevo escándalo, si no ocurre algo peor antes.

Héctor A. Hoz Morales. Colectivo La Digna Voz  https://lavoznet.blogspot.com/

martes, 20 de octubre de 2020

 

Todo el poder al pueblo

 

Claudia Korol

El triunfo del pueblo boliviano contra los golpistas y la derecha en las elecciones, la contundencia del resultado y la posibilidad de avanzar hacia la profundización de un proceso de cambios marcado por la descolonización del Estado Plurinacional constituyen hoy un gran aliento para los pueblos de todo el continente.

Todavía no es posible distraernos en festejos, aunque nuestros corazones laten a ritmo frenético. Porque, a pesar de que el resultado reconocido permite que la fórmula encabezada por Luis Arce y David Choquehuanca llegue a la presidencia y vicepresidencia en la primera vuelta, este resultado tendrá que ser defendido de las acciones mafiosas de la derecha, que buscará caminos para desestabilizar e impedir que se desmonte la retórica del fraude con la que se buscó legitimar el golpe de Estado un año atrás.

Tampoco podemos distraernos: sabemos que la derecha fascista, civil, militar y paramilitar, y sus custodios –la embajada yanqui, la OEA, las corporaciones transnacionales que ganaron mucho poder económico y control político con el beneficio del Gobierno golpista– ya están preparando su respuesta criminal.

La fórmula del Movimiento al Socialismo (MAS) fue el camino que el pueblo boliviano eligió para derrotar al golpe de Estado. A pesar de todas las maniobras tendientes a restar votos a los candidatos del pueblo, impidiendo el voto en el exterior, generando miedo con la saturación militar y policial en las calles, intentando manipular el escrutinio eliminando horas antes del mismo la difusión de resultados preliminares, el pueblo impuso su voluntad. La fórmula encabezada por Arce y Choquehuanca obtuvo más del 53,4% de los votos, 22 puntos más que su seguidor, el derechista Carlos Mesa, que logró el 31,5%, y casi 40 puntos más que el golpista fascista Fernando Camacho, que quedó con 14,1%.

En un lugar absurdo quedan la OEA y su portavoz, Luis Almagro, que un año atrás legitimaron la idea de fraude que permitió la destitución de Evo Morales. En un lugar absurdo quedan quienes, desde discursos izquierdistas o feministas, responsabilizaron del golpe de Estado a las víctimas del mismo y no al poder hegemónico del país y del mundo que conspiró para interrumpir el proceso de cambio no por sus debilidades, no por sus extravíos, sino por lo que contenía de amenaza para sus intereses (capitalistas).

Los errores cometidos por el gobierno de Evo serán analizados y balanceados por su pueblo y por las organizaciones que, un año después, regresan al Gobierno. Pero nada justifica el golpe de Estado, la dictadura cívico militar paramilitar y religiosa, las masacres, los crímenes de lesa humanidad, la proscripción política, la persecución y prisión de líderes políticos/as y sociales (especialmente indígenas), el exilio, el cierre de los medios de comunicación comunitarios, la persecución al periodismo que cuestionaba al golpe, la violencia patriarcal y racista contra las mujeres de pollera, la falta de respeto a la wiphala y a los símbolos del Estado Plurinacional.

Ese mismo pueblo será el que ahora construya los caminos para que haya justicia y para que haya memoria. Para que sean juzgados los criminales que produjeron las masacres de Senkata y Sacaba, los responsables de la muerte de Sebastián Moro, periodista argentino asesinado por los fascistas.

Seremos los pueblos quienes seguiremos exigiendo la libertad de Facundo Molares, periodista argentino rehén de la dictadura boliviana en la cárcel de Chonchocoro, y por la libertad de todos los presos y presas políticas. El triunfo del MAS tendrá que ser confirmado con acciones cotidianas que pacifiquen al país a partir de la justicia y no de la impunidad o la desmemoria.

Este resultado alegra, estimula la lucha de todos los pueblos, y también obliga a mirar críticamente el camino de modo que en este nuevo momento, con la fuerza y legitimidad que da el resultado electoral, se pueda profundizar el proceso de cambio, para que no quede atrapado en las lógicas institucionales de las democracias condicionadas por el lobby mundial transnacional y sus gobiernos títeres.

Desmontar la militarización, las fuerzas represivas entrenadas en el fascismo y el racismo, la cultura del miedo internalizada a sangre y fuego, es parte inalienable de la posibilidad de recuperación de una democracia del pueblo y para el pueblo.

El poder popular, feminista, anticolonial, ganó una segunda oportunidad que no puede desperdiciar. El pueblo que resistió en las calles la dictadura, que salió a cortar rutas a pesar de la pandemia frente al aplazamiento de las elecciones, que controló voto a voto cuando se decidió que esa fuera la estrategia de lucha, merece ahora ser la fuente de todo el poder.

La dignidad de los rostros que hoy celebran la derrota política de la dictadura quedará grabada en nuestra historia colectiva. ¡Jallalla las mujeres de pollera! ¡Jallalla el pueblo boliviano! ¡La wiphala se respeta, carajo!!

Claudia Korol. Comunicadora, feminista e integrante del equipo de educación popular Pañuelos en Rebeldía. Fuente: https://jacobinlat.com/2020/10/19/todo-el-poder-al-pueblo/