jueves, 1 de septiembre de 2016

Cinco tesis sobre la guerra en México

Raúl Romero

El 4 de diciembre de 2006, apenas cuatro días después de haber asumido la presidencia de México, Felipe Calderón pronunció un discurso bastante revelador de lo que sería su gestión. En un famoso hotel de la colonia Polanco en la Ciudad de México, acompañado del futuro rey de España Felipe de Borbón y de empresarios mexicanos y españoles, Calderón ­anunció que el gobierno mexicano estaba “trabajando fuertemente para ganar la guerra a la delincuencia”.Desde entonces México se encuentra sumergido en una de las peores crisis de su historia: más de 180 mil personas asesinadas, más de 30 mil personas desaparecidas, más de 200 mil desplazados de guerra, según cifras de las organizaciones sociales, son algunos de los terribles efectos de la guerra iniciada por Calderón y que hoy continúa Enrique Peña Nieto.
A pesar de los graves impactos, desde el pensamiento crítico y militante son pocos los trabajos que se han producido para explicar la guerra en México. La mayor parte son panfletos que animan a luchar contra el Estado y la clase política, sin profundizar el análisis de lo que enfrentamos. En otras ocasiones, las tesis unicausales, las lecturas lineales o las explicaciones generales, impiden comprender el problema y su particularidad.
Es desde los distintos géneros del periodismo o los informes y análisis de las organizaciones sociales y comunidades en resistencia dónde con mayor profundidad se han aportado elementos para comprender la guerra. Al respecto vale destacar la 2ª. Declaración de la compartición Congreso Nacional Indígena – Ejercito Zapatista de Liberación Nacional. Sobre el despojo a nuestros pueblos2, valiosísimo trabajo que da cuenta de la relación Crimen organizado–Estado– Empresas extractivistas nacionales y extranjeras para facilitar e incrementar el proceso de despojo.
Con el objetivo de aportar al análisis, de debatir sobre las posibles causas de la guerra y de los actores que la protagonizan es que compartimos las siguientes líneas. Estas son las tesis principales de una investigación más extensa.

1ra. tesis. El discurso de la “guerra contra el narcotráfico” ha ocultado el problema del crimen organizado trasnacional y su función en la economía global.
En la bibliografía sobre el tema, diferentes autores sostienen que l a legitimidad que Calderón no ganó en las urnas, la buscó confrontado al narcotráfico. La figura del “padre protector” encargado de velar por la seguridad y bienestar de la “gran familia mexicana” buscaba hacer de Calderón una figura necesaria para enfrentar al “mal”. Desde el inicio de su mandato, el panista se refirió a la “delincuencia”, al “narcotráfico” y a las “drogas” como el adversario, el enemigo interno al que el Estado debía enfrentar con todos sus recursos para garantizar su función más básica: seguridad. Esta explicación nos plantea que en el fondo la “guerra contra el narcotráfico” buscó legitimar a Calderón en el poder. Desde esta estrategia la guerra se presentaba como necesaria, con su consecuente suspensión/violación de derechos y sus “daños colaterales”.
Otra explicación recurrente, casi siempre utilizada para acompañar o reforzar la anterior, es la que sostiene que Calderón y la clase que dirige el país, emprendieron la guerra con la intención de militarizar el territorio nacional para sofocar la insurrección popular y el descontento social que predominaba en aquellos años. Recordemos que en 2006 distintos actores sociales encausaban el malestar de la sociedad: la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, en Atenco el Frente de los Pueblos en Defensa de la Tierra; el movimiento obrero en la Siderúrgica Lázaro Cárdenas en Michoacán y en todo el país La otra campaña del zapatismo y los adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona por un lado, y el lopezobradorismo y sus alianzas luchando primero contra el desafuero y luego contra el fraude electoral, por el otro.
Las tesis no son descartables, y en general coincidimos con ellas; sin embargo, lo que nos interesa resaltar es la predominancia que tomó el actor “narcotráfico” en los análisis académicos y de coyuntura. Ni Calderón ni sus asesores mediáticos inventaron al narcotráfico, ya fuera para legitimarse o para sofocar la insurrección popular. El narcotráfico era y es un problema real, una actividad económica que fue ganando presencia en el territorio nacional hasta convertirse en una de las principales fuentes de ingreso. Pero, tanto el narcotráfico como la delincuencia organizada son tan sólo dos actividades de un problema más general y de alcance global: el crimen organizado trasnacional.
Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, el crimen organizado transnacional “incluye virtualmente a todas las actividades criminales serias con fines de lucro y que tienen implicaciones internacionales”3. Sus actividades están relacionadas con al menos 23 delitos. En 2009 el crimen organizado transnacional generó ganancias por 870 miles de millones de dólares en todo el mundo, equivalente al 1.5% del PIB mundial de ese año. Entre los negocios más redituables estuvieron la venta de cocaína y heroína, la trata de personas y el tráfico ilícito de armas y de recursos naturales4.
El crimen organizado transnacional es un negocio que involucra a banqueros, políticos, fabricantes de armas –entre otros– y a grupos criminales. Sin embargo, en el caso mexicano se ve al narcotráfico como una actividad aislada, desligada de otras actividades y de su función en la economía regional y global.
Así, el discurso del combate al narcotráfico dotó de agenda de investigación y encausó la opinión pública: el crecimiento de los “carteles de la droga” ante la pérdida de hegemonía en la “transición democrática” o la configuración de un “Narcoestado” en el país son algunas de las lecturas que emanan de ésta visión fragmentada del problema. Por eso, en nuestra primera tesis sostenemos que, más allá de las causas que animaron la guerra, el discurso que la acompaña -combatir al narcotráfico- ha servido como elemento distractor del problema estructural, de un problema de la economía global y del papel que México juega en ella: el crimen organizado trasnacional.

2da. tesis. El crimen organizado trasnacional es una expresión del capitalismo global, una forma de capitalismo criminal.
El crimen organizado trasnacional es un negocio que articula diferentes actividades de lucro e involucra a diferentes actores legales e ilegales de múltiples países. El dinero que este negocio genera, circula por todo el mundo y es parte de la dinámica económica global.
De manera muy general, hay tres grandes lecturas sobre el crimen organizado trasnacional:
  1. La que lo observa como un problema de seguridad y como una anomalía del mercado. Generalmente, esta lectura emana de un análisis económico neoclásico que observa como imposible que el mercado autolimite al crimen organizado transnacional. Por tanto, se prefiere establecer que el crimen organizado transnacional es una falla del mercado y que el Estado debe intervenir con sus fuerzas de seguridad, antes de admitir que es un resultado esperado en la lógica del mercado, es decir, una expresión del capitalismo.
  2. La que concentra su análisis en problemas como la corrupción y aspectos de la “cultura política”. Quienes sostienen esta visión, se olvidan de vincular su objeto de análisis con fenómenos estructurales y de plantear el problema en perspectiva histórica, por lo que no identifican que la “corrupción” es funcional al capitalismo.
  3. La corriente crítica, erigida principalmente sobre conceptos y teorías marxistas clásicas y contemporáneas. Esta corriente se compone de dos líneas de analíticas: A) Los trabajos de autores que sostienen que el crimen organizado es resultado de estrategias neoimperialistas y recolonizadoras. El crimen organizado es visto como una empresa o corporación capitalista, mediante la cual se asegura la acumulación por desposesión con la que las metrópolis garantizan el abastecimiento de recursos naturales y materias primas. El problema es visto fundamentalmente desde una dimensión sistémica y geopolítica, y B) Los que destacan al crimen organizado y al terrorismo como instrumentos para generar control a través del miedo, reproducir el sistema a través de la biopolítica y asegurar la reproducción del capital.
Por nuestra parte, recuperando algunos elementos de las diferentes líneas explicativas, coincidimos en que el crimen organizado transnacional refuerza la economía global y a la élite político-económica mundial. Lo anterior, al facilitar los procesos de circulación, despojo y acumulación, pero también al generar nuevos instrumentos de control, dominación y la eliminación de poblaciones que son consideradas como “desechables”.
El crimen organizado no es una “anomalía” sino un producto del sistema capitalista: le es completamente funcional, de hecho es quizá su expresión más acabada. Magdalena Galindo llega a esta misma conclusión:
“La industria criminal no es un asunto marginal, surgido en las orillas oscuras de las sociedades capitalistas, sino que responde, en todos sus aspectos, a la lógica del capitalismo general y en particular en su etapa de globalización. Es, además, en todas sus ramas, un espacio privilegiado para las ganancias extraordinarias”5.
Es a este protagonismo de la economía criminal o capital en las sombras de la economía global y a la utilización de lo legal para la reproducción del capital ilegal lo que aquí denominamos capitalismo criminal.
Permítasenos dos aclaraciones. Primero. El capitalismo siempre ha sido criminal. Un sistema basado en el despojo, la explotación, la dominación y sostenido sobre el asesinato de pueblos enteros para generar la acumulación originaria es fundamentalmente criminal. Utilizamos esta expresión para señalar cómo el crimen organizado se ha convertido en uno de los actores principales del capitalismo global. Segundo. No sostenemos que el capitalismo criminal sea una nueva etapa del capitalismo, sino una expresión de éste, que junto al capitalismo financieroal capitalismo cognitivo y al capitalismo extractivista, son hoy pilares de la explotación y la dominación global.
Por lo anterior, en nuestra segunda tesis planteamos que el crimen organizado trasnacional es la expresión de una forma de capitalismo criminal, el cual tiene por objeto dinamizar la economía, facilitar los procesos de despojo y acumulación, eliminar las resistencias y la mano de obra desechable, al mismo tiempo que mediante el miedo y el terror, busca controlar a diferentes sectores de la sociedad.

3ra. tesis. La unidad básica de operación del capitalismo criminal es la corporación criminal.
En el pasado fueron las mafias. Su forma de organización era bastante “artesanal”, semejante a los pequeños burgos que potenciaron el desarrollo del capitalismo. Eran grupos organizados de forma gremial, compuestos principalmente por familias y redes de familias que compartían una misma identidad –étnica, nacional o religiosa–, con territorialidades limitadas y con nula división del trabajo. Con los procesos de industrialización e internacionalización del capital las mafias fueron encontrando nuevos nichos de trabajo. Al Capone es quizá la figura más representativa de ésta fase.
Conforme las mafias fueron creciendo económica y territorialmente, se vieron en la necesidad de establecer alianzas con otras mafias, con el objetivo de enfrentar a otros grupos criminales, de incrementar su zona de influencia o de acceder a otras redes que les proporcionaban impunidad y seguridad. Así surgió por ejemplo The National Crime Syndicate en los Estados Unidos de América, una especie de “confederación” que articulaba a diferentes mafias en todo el país.
Las articulaciones nacionales e internacionales de mafias fueron evolucionando, siempre de acuerdo a las exigencias del mercado, hasta convertirse en corporaciones criminales. Estas corporaciones se vieron beneficiadas del proceso de globalización y lograron tejer una compleja red de alcance global capaz de penetrar a diferentes estados nacionales, sin importar las orientaciones político-ideológicas de sus gobiernos. Algunos de sus principales enclaves son México, Colombia, Estados Unidos, Italia, España, Rusia, China y Tailandia.
Como las corporaciones más sofisticadas, las corporaciones criminales se organizan en red, lo que les garantiza fluidez y flexibilidad. Si bien dentro de cada nodo la organización suele ser extremadamente jerárquica, la comunicación entre distintos nodos suele ser más horizontal, respondiendo siempre a los intereses de la red, lo que no exime que sigan reproduciendo su carácter monopólico. Por eso de nada sirve cuando se detiene “al capo de la droga”, o cuando se juzga al “político coludido con el crimen organizado”, mucho menos cuando se multa al “banquero que blanqueó dinero”: la red seguirá intacta porque atacarla de raíz implicaría ir contra el propio sistema.
El capitalismo criminal y las corporaciones criminales también han posibilitado el florecimiento de una élite criminal que interactúa con el resto de las burguesías nacionales y trasnacionales. Bien podría denominarse burguesía criminal. Al respecto, Jairo Estrada y Sergio Moreno nos dicen:
No estamos, pues, frente a un simple “agente parasitario” extraño al bloque de poder, sino frente a una fracción de la clase dominante y, lo que es más importante, estamos frente a una parte del engranaje de un bloque transclasista en cuyo interior la función hegemónica es desarrollada por los estratos más ricos y poderosos, sean estos legales o ilegales (o una combinación de los dos) que fácilmente podrían ser denominados como una auténtica “burguesía mafiosa”6
Como toda burguesía, la burguesía criminal busca acrecentar su poder, conservar sus privilegios y garantizar su impunidad mediante el aparato de Estado. De hecho, también le interesa tener el control de cierta infraestructura para continuar llevando a cabo actividades criminales. Es así se va configurando un Estado criminal.

4ta. tesis. En México se ha configurado un Estado criminal y autoritario.
Las corporaciones criminales operan en distintos países y no han generado los mismos efectos que en México. Sostenemos que la diferencia fundamental recae en cierta particularidad del Estado mexicano actual.
La discusión sobre qué tipo de Estado y régimen político enfrentamos en México es la que quizá más reflexiones ha generado. Entre las diversas tipificaciones que se han propuesto están la de Estado Fallido, Narcoestado, Estado de Excepción, Dictadura cívico-militar, Democracia deformada, Regresión autoritaria, etc. Complementando y debatiendo con estas caracterizaciones, aquí proponemos que el Estado mexicano tiene dos rasgos principales: es criminal y es autoritario. Analicemos el primer rasgo.
¿Cuál es la particularidad criminal del Estado mexicano? Una posible respuesta apunta a los altos grados de corrupción y de impunidad. Sin embargo, en otros países donde opera la relación corporación criminal/corrupción/impunidad no se producen los mismos efectos que en México. Aunque la corrupción y la impunidad son elementos que forman parte de la explicación del fenómeno, no son determinantes.
Otra línea explicativa señala que la guerra responde a la disputa por el territorio y el control de recursos naturales e infraestructura. Esta mirada geopolítica enfatiza el carácter estratégico del territorio nacional. Además, aquí queremos insistir en una característica sobre la que poco se ha hablado en relación con la guerra y que tiene que ver con la relación Poder formal – Poder real.
A lo largo de su historia, el Estado mexicano se apoyó en estructuras coloniales a las que otorgó cierta autonomía. Caciques, hacendados y finqueros son figuras de este tipo. Poderes facticos que acrecentaron su poder político y económico no al margen del Estado, sino a expensas de él. Esta relación cordial entre el poder real y el poder formal fue terreno fértil para que las mafias de la droga primero, y las corporaciones criminales después, acrecentaran su poder desde dentro del propio Estado.
Al respecto, Gustavo Esteva ha señalado que “experimentamos [un] lodo social y político. Del mismo modo que en el lodo no es posible distinguir el agua de la tierra, en México ya es imposible distinguir claramente entre el mundo de las instituciones y el del crimen. Son la misma cosa; encarnan conjuntamente el mal que padecemos”7.
Ahora bien, en los últimos años hemos visto un fenómeno novedoso: las corporaciones criminales, como nuevos miembros de las burguesías nacionales y transnacionales entran también a la disputa por la materialización del Estado; es decir, por las instituciones y los gobiernos. Ya no sólo financian campañas o utilizan a sus aliados en la política para acrecentar su negocio, ellos mismos se vuelven parte de dichas instituciones y utilizan esas infraestructuras para sus intereses. Así, en el Estado criminal se borran todas las fronteras entre lo legal y lo ilegal, entre lo institucional y lo criminal; peor aún, lo ilegal ocupa lo legal para seguir reproduciéndose.
En lo se refiere al carácter autoritario, pensamos no en la forma tradicional del autoritarismo, sino en una forma nueva, una especie de Autoritarismo del siglo XXI. Este autoritarismo tiene toda la apariencia de ser compatible con un sistema democrático -en el sentido de que no muestra en su discurso tintes totalitarios o fascistas, sino que aparenta que no hay contradicción entre autoritarismo y prácticas democráticas- y aprovecha las nuevas tecnologías para generar control. Desde luego descansa en el poder militar, pero para ocultar su matriz, militariza policías y leyes, al mismo tiempo que hace un uso faccioso de éstas. La militarización de la sociedad y de la vida pública son sus principales características. Igualmente, por medio de la generación del terror, se busca anular toda capacidad de respuesta social, al tiempo que genera política y discursos que alimentan la desmovilización, la despolitización, la reclusión en la vida privada, la desilusión y el desencanto. El sujeto ideal del Estado criminal y autoritario es aquel que se muestra triste, apático y obediente: cuerpo también ha sido colonizado.
Así, el Estado criminal y autoritario mexicano utiliza una política criminalizadora, mediante la cual busca silenciar el descontento social y neutralizar las múltiples formas de resistencia que surgen en contraposición a las clases dominantes. Se vuelven cotidianos los crímenes de Estado, el encarcelamiento por motivos políticos, la desaparición o asesinato de líderes sociales, periodistas y defensores de derechos humanos, así como la censura y la vigilancia.
En México el Estado criminal y autoritario se ha convertido en un aparato de guerra al servicio de las clases dominantes y en contra el pueblo.
5ta. tesis. El capitalismo criminal se reproduce en la vida cotidiana de las personas y ha generado una sociedad criminal
El capitalismo criminal ha generado una importante base social en diferentes puntos del territorio nacional. Esto tiene una doble explicación: en algunas zonas en dónde nunca llegaron las instituciones del Estado, la mafia de la droga se encargó de llenar el vacío. Son cientos los pequeños poblados en el norte del país en los que la mafia se encargó de construir el hospital o la iglesia, o bien construyó carreteras para trasladar su mercancía, la cual también sirvió para el desarrollo de la población y la comunicación con el exterior. Al mismo tiempo que generó infraestructura, la mafia estableció toda una serie de estructuras de poder, instituciones informales, prácticas, parámetros del éxito y pautas culturales. El líder de la mafia local, mediante una forma de dominación carismática, adquirió fuerte influencia dentro de la sociedad: era el que propiciaba el desarrollo del pueblo, el que garantizaba empleo para sus habitantes y al que todos querían como compadre. Una representación a escala de la figura presidencial.
Por otra parte, con la desestructuración y “adelgazamiento” del Estado mexicano producto del neoliberalismo, las corporaciones criminales comenzaron a llenar el vacío de las políticas de justicia social y de trabajo. Fueron ellos los que emplearon a miles de campesinos que se quedaron sin tierra y sin apoyos como producto de la descampenización de la economía nacional. Fueron también ellos los que dieron trabajos a miles de migrantes nacionales y extranjeros que no alcanzaron a cruzar la frontera.
Más recientemente, las corporaciones criminales se han vuelto el principal instrumento de movilidad social en algunas regiones del país. Muchos jóvenes prefieren vivir poco tiempo y ganar bien. Dedicarse al crimen organizado se ha convertido en una forma de obtener ingreso, distinción social, virilidad, poder y acceso.
Pero, para que una corporación criminal funcione requiere de contadores, abogados, médicos, comunicadores, banqueros, cajeros, políticos, transportistas, policías, militares, paramilitares, diplomáticos y un sinfín de perfiles. Estas personas saben bien que incurren en un crimen, pero que ya sea por ambición o por única opción, se vuelven empleados de la corporación criminal.
Sí a esto sumamos la degradación del tejido social, la destrucción de la comunidad en pro del capital y del individuo, la convivencia cotidiana con el terror, con fosas clandestinas, con cuerpos desmembrados y decapitados y la normalización de la violencia, entenderemos que la frontera de lo permisible se rompe diariamente.
La sociedad criminal es la evolución lógica de una sociedad a la que se le inculcó que “el que no tranza no avanza”, o que “nadie aguanta un cañonazo de 50 mil pesos”.
A manera de conclusión podemos decir que parar la guerra en México es uno de los mayores retos teóricos y políticos que enfrentamos. Las visiones fragmentadas y las respuestas únicas no sirven. Entender que la guerra en México es una forma de cómo se despliega el capital, nos llevara a pensar en mejores estrategias para enfrentarla. El reto es grande y urgente. Las respuestas están fuera del capitalismo. Empecemos a imaginar y construir ese otro mundo.
___________________________________________________
Notas: 
2  Congreso Nacional Indígena y Ejército Zapatista de Liberación Nacional. 2ª. Declaración de la compartición CNI - EZLN. Sobre el despojo a nuestros pueblos. En: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/
3  Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. “Crimen organizado transnacional” .http://www.unodc.org/ropan/es/organized-crime.html
4  Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. “Delincuencia organizada transnacional - La economía ilegal mundializada ”. http://www.unodc.org/documents/toc/factsheets/TOC12_fs_general_ES_HIRES.pdf
5  Galindo, Magdalena. “El Capitalismo Criminal, Fase Superior del Imperialismo”. En Revista Mundo Siglo XXI, no. 2 (otoño de 2005), p. 49. México: Instituto Politécnico Nacional – Centro de Investigaciones Económicas, Administrativas y Sociales.
6  J. Estrada Álvarez y S. Moreno Rubio, “Configuraciones (criminales) del capitalismo actual. Tendencias de análisis y elementos de interpretación”. En J. Estrada (Edit.). Capitalismo criminal. Ensayos críticos, Colombia: Universidad Nacional de Colombia, 2008, p. 33.
7  Esteva, Gustavo. “Capacidad de respuesta”. En La Jornada, 13 de octubre de 2014.
_______________________________________________
-Raúl Romero es Técnico Académico en el Instituto de Investigaciones Sociales y Profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales-UNAM.
-Publicado en Revista Memoria no. 259, año 2016-3. http://revistamemoria.mx/?p=1188
La tijereta ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

martes, 9 de agosto de 2016

USAID, NED y CIA la agresión permanente

Jean-Guy Allard y Eva Golinger
(Introducción)

La Revolución Cubana ha sido víctima de las agresiones imperiales durante medio siglo. Atentados de magnicidio contra el comandante Fidel Castro, invasiones militares, actos terroristas, operaciones psicológicas, guerra biológica, guerra climática, bloqueo económico, terrorismo diplomático, contrainsurgencia y subversión, son algunas de las tácticas y estrategias de agresión ejecutadas contra la isla caribeña durante las últimas cinco décadas. El inmenso esfuerzo imperial para asfixiar y destruir el proceso cubano con estos mecanismos de terror ha evidenciado su determinación para impedir el éxito de un modelo desafiante. Aunque no han logrado su objetivo —no han podido romper la moral y el avance de la Revolución— los Estados Unidos siguen diseñando y aplicando nuevas técnicas y modalidades de injerencia, intentando fracturar la fortaleza revolucionaria que caracteriza a Cuba.
El siglo XXI trajo nuevos desafíos para el imperio estadounidense. Con sus ojos puestos en el otro lado del mundo, no vieron con precisión el renacimiento de las revoluciones por toda América Latina. Subestimaron las capacidades de los pueblos latinoamericanos y la visión de sus líderes. Cuando voltearon, ya Venezuela había tomado un camino irreversible, y las raíces de la Revolución Bolivariana estaban extendiéndose por todo el continente. La semilla de esperanza, de dignidad y de liberación que Estados Unidos intentó contener en Cuba estaba germinando por toda la región. Los pueblos se estaban levantando, la llama de la libertad soberana estaba prendida de nuevo. No había marcha atrás.
De inmediato, Washington activó sus redes al sur de la frontera, donde ya desde décadas mantenía grupos paramilitares, organizaciones políticas, medios de comunicación, instituciones y agencias a su servicio. Reiniciaron la maquinaria de agresión, ésta vez a una escala mayor. Las garras imperiales intentaban sumergirse en las tierras libres de Venezuela y luego en Bolivia, Ecuador, Honduras, Nicaragua, y en cualquier rincón que olía a revolución.
El golpe de estado en Venezuela en 2002 fue la primera señal del retorno de la mano imperial de Estados Unidos en América Latina. Washington siempre ha mantenido un alto nivel de intervención en la región para asegurar su dominación, pero con la excepción de Cuba, durante los años previos al inicio de la Revolución Bolivariana en Venezuela había cierta “estabilidad” de la política imperial en las Américas. El modelo neoliberal y la democracia representativa fueron efectivamente impuestos por Estados Unidos en casi todos los países latinoamericanos durante los años noventa. Y cuando Venezuela salió del cuadro, Washington respondió con furia.
Cuando el golpe de estado fue derrotado por el pueblo venezolano junto a sus fuerzas armadas leales, y el Presidente Hugo Chávez regresó al poder, las agencias estadounidenses tuvieron que repensar sus tácticas. Luego vino el paro petrolero y el sabotaje económico, junto al inicio de una brutal guerra psicológica y mediática. Al mismo tiempo, había insurrección en Bolivia. Los movimientos indígenas, los cocaleros y campesinos estaban ganando fuerzas tras el liderazgo de Evo Morales. En Ecuador, el descontento popular con los gobiernos corruptos causó una grave crisis institucional, y la demanda del pueblo para reconstruir un sistema podrido logró sacar gobierno tras gobierno que no representaban sus intereses.
Durante este periodo, Washington estaba moviendo sus piezas, aumentando el financiamiento a los partidos políticos y las organizaciones no gubernamentales que promovían su agenda. Las dos principales agencias financieras de Estados Unidos, establecidas para realizar gran parte del trabajo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) pero con una fachada legítima, ampliaron su presencia por toda América Latina. La Agencia del Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID) y la National Endowment for Democracy (NED) cuadruplicaron los fondos entregados a sus aliados en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba del 2002 al 2006. Sólo en Venezuela, invirtieron más de 50 millones de dólares en ese tiempo para alimentar a los grupos de la oposición, promoviendo adicionalmente la creación de más de 400 nuevas organizaciones y programas para filtrar y canalizar esos fondos. A diferencia de Cuba, Washington tenía entrada directa dentro de Venezuela, y así comenzaron a ampliar las redes de penetración e infiltración dentro de las comunidades populares, intentando debilitar y neutralizar a la Revolución Bolivariana desde adentro.
Del 2005 al 2006, la USAID reorientó más de 75% de sus inversiones en Bolivia a los grupos separatistas que buscaban socavar el gobierno de Evo Morales. Para el año 2007, el presupuesto de la USAID en Bolivia llegó a casi 120 millones de dólares. El financiamiento a los partidos políticos de oposición y los movimientos separatistas era su trabajo principal. Tan cruda y evidente era la injerencia de la USAID en Bolivia que el gobierno de Evo Morales expulsó al embajador estadounidense, Philip Goldberg, del país en septiembre 2008. Las constantes conspiraciones e intentos de desestabilizar al gobierno de Evo fueron bien documentados y evidenciados. El embajador Goldberg realizaba actos y eventos políticos públicamente dentro de Bolivia con grupos separatistas, en pleno desafío del gobierno boliviano. Su expulsión fue la marca de una Bolivia soberana, ya no subordinada al imperio estadounidense. De hecho, el presidente Evo Morales es hoy el líder suramericano que más ha actuado con contundencia y dignidad frente a la injerencia imperial en su país. En los últimos dos años, la DEA (agencia antidrogas de EEUU), la USAID, y el embajador de Estados Unidos han sido expulsados por sus constantes violaciones de la soberanía boliviana.

Sin embargo, la agresión continúa.
El despertar de los pueblos ha abierto caminos de integración y de unión, que jamás han existido en la historia. La creación de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), y su firme consolidación, ha logrado enterrar los esfuerzos de Washington de imponer el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en la región. Otras iniciativas, como la Unión de América del Sur (UNASUR), el Banco del Sur, Petrocaribe y Telesur, están impulsando la cooperación Sur-Sur, y ayudando a romper las cadenas imperiales que han mantenido éstos pueblos en la miseria y la esclavitud económica y cultural durante siglos.
Pero Washington no ha sido complaciente frente a la integración latinoamericana. Henry Kissinger dijo una vez que si Estados Unidos no podía controlar a América Latina, “¿cómo iba a dominar al mundo?” La integración y la unión de los pueblos latinoamericanos significan su liberación y su soberanía del poder imperial que les ha dominado desde la conquista. Mientras la integración se consolida, la agresión imperial aumenta.
El golpe de estado en Honduras el pasado 28 de junio de 2009 es un claro ejemplo. Honduras ha sido el centro de operaciones de la CIA y el Pentágono en Centroamérica desde los años cincuenta. Las inversiones multimillonarias que ha realizado Estados Unidos en la base militar de Soto Cano (Palmerola), ocupada desde el 1954, la ha convertido en el punto de lanza para las distintas operaciones y misiones de desestabilización en la región. El golpe de estado contra Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954, la invasión a Playa Girón en Cuba, y el entrenamiento de la Contra para neutralizar y destruir a la Revolución Sandinista en Nicaragua y aplastar cualquier otro movimiento izquierdista en la región, fueron planificados y realizados desde Soto Cano. La ocupación militar y el control político y económico de Honduras garantizaba a Washington la imposibilidad del regreso del socialismo en Centroamérica, hasta que llegó Manuel Zelaya a la presidencia.
El golpe contra Zelaya sin duda fue un golpe contra el ALBA y un mensaje a otros países que estaban considerando unirse a esa alianza digna y desafiante de las directivas de Washington. Pero el golpe tomó a muchos por sorpresa, y no era porque las señales no estaban allí. Era porque había un nuevo presidente en Estados Unidos, uno que muchos pensaban era incapaz de ordenar un golpe de estado contra un presidente democráticamente electo. La llegada de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos fue desarmante para los miles de millones que caían bajo la seducción de su discurso sobre esperanza y cambio. Luego de ocho años de George W. Bush y la guerra de terror que lanzó contra el mundo, un mensaje de cambio y esperanza no solamente era refrescante, era necesario para la superviviencia de la humanidad. Pero del mensaje a la acción, hay un largo camino. Y a veces, el mensaje es sólo para distraer y desviar la atención, mientras todo lo demás sigue en marcha.
La Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago logró bajar la guardia de la resistencia antiimperialista en América Latina. Las sonrisas, abrazos e intercambios de manos, regalos y palabras bonitas entre los jefes y las jefas de estado de América Latina y Obama indujeron un respiro continental, y disuadieron – por un momento – las tensiones. La reacción de América Latina frente a este perplejo representante del imperio no fue cerebral, fue emocional. Porque de haber escuchado bien el discurso de Obama en la Cumbre, sus intenciones imperialistas eran obvias. Llamó a olvidar el pasado, diciendo claramente “no vine a debatir el pasa - do”, y regañó a aquellos que se quedaban, según él, “atrapados” en el pasado. Es una actitud típica de Estados Unidos: cometer toda clase de atrocidad hoy y mañana decir que hay que olvidarlo. Porque, según la lógica imperial, sin olvido no hay progreso. ¡Claro, porque si recordamos todas sus barbaridades, no seguiremos permitiéndolas! Para los que sufren por las acciones y decisiones de Washington, está prohibido olvidar. Para nosotros, sin memoria no hay futuro.
A su salida de la cumbre, Obama declaró ante la prensa que su objetivo era “recuperar el liderazgo y la influencia de Estados Unidos en América Latina”. Más claro no canta un gallo. Y la secretaria de Estado Hillary Clinton, respondiendo a una pregunta de la prensa en camino a la cumbre, sobre si su administración consideraba a América Latina importante, exclamó: “por supuesto, ¡es nuestro patio trasero!”
Así que las señales estaban claras, para quienes no se permitían la ceguera temporal, de que el imperio seguía siendo el mismo imperio. Si este hecho no fue suficientemente evidenciado por el golpe en Honduras, el anuncio pocos días después del acuerdo militar entre Estados Unidos y Colombia para ocupar siete bases militares en el país suramericano no dejaba duda ninguna.
La expansión militarista de Estados Unidos en América Latina a través de este acuerdo militar con Colombia, y ahora también otro con Panamá para ocupar dos bases navales en la costa pacífica, es la más grande de toda la historia. La reactivación de la Cuarta Flota de la Armada en julio 2008 ya era alarmante. No existe explicación ninguna para una presencia militar tan grande aparte de la indiscutible intención de Washington para asegurar su dominación y control sobre los recursos estratégicos en esta región. Si es necesario utilizar la fuerza para lograr su objetivo, lo harán. Y nadie puede negar que la simple presencia de la fuerza militar más feroz del mundo representa una amenaza a cualquiera que no se arrodille frente a su poder.
Para el año 2010, el gobierno de Obama ha solicitado el presupuesto de defensa más alto de la historia: 872.6 mil millones de dólares. Los presupuestos de las agencias de subversión, la USAID y la NED, han aumentado en 12%, y más que todo para su trabajo en América Latina, donde están destinados 2.2 mil millones de dólares. De esa cifra, casi 450 millones de dólares son para el trabajo de subversión directa en la región, clasificada bajo lo que Washington llama “la promoción de la democracia”.
Los textos seleccionados para este libro, La agresión permanente: USAID, NED y CIA, ilustran la constancia de la injerencia y su adaptación a las cambiantes circunstancias en América Latina. Nosotros, los autores, somos investigadores dedicados desde hace muchos años a descubrir, analizar, monitorear, revelar y denunciar la injerencia y subversión imperial en América Latina, en todas sus formas.
Con este conjunto de ensayos, queremos evidenciar la permanencia de la agresión de Estados Unidos y sus aliados contra los movimientos revolucionarios de América Latina. Queremos demostrar que esa agresión no cesa simplemente porque un hombre de distinto color ocupa la posición de mando en Washington – más bien, como verán en las siguientes páginas, las amenazas imperiales se están intensificando y el peligro crece cada día.
Las palabras de Kissinger nos indican la razón detrás de esta esca - lada de agresiones contra América Latina. Si ya no dominan al sur de su frontera, ¿cómo mantendrán su dominación mundial?
En un mundo multipolar, no hay imperios. La integración latinoamericana significa la decadencia del imperio estadounidense, y esa gran bestia peleará con toda su fuerza hasta el último momento.
Pensamos que hay una urgencia para alertar a los pueblos frente a lo que vemos es una nueva etapa —más peligrosa— de injerencia. El smart power (poder inteligente) de la administración Obama/ Clinton ha logrado bajar la guardia de los pueblos, y hasta algunos piensan que por haber ganado el Premio Nobel de la Paz Obama estará obligado de construir la paz mundial. Mientras tanto, las bombas caen con más frecuencia sobre Afganistán, la guerra continúa en Irak, Pakistán e Irán están en la mira, América Latina recibe “siete puñales en el corazón”, como calificó el comandante Fidel Castro a las bases militares del Pentágono en Colombia, la subversión y contrainsurgencia aumentan, y dentro de Estados Unidos, crecen la miseria, el desempleo, la pobreza y la represión.
Con este libro, también lanzamos el Centro de Alerta para la Defensa de los Pueblos, como un espacio de combate para mantenernos informados sobre las nuevas estrategias y tácticas de injerencia y subversión, y su aplicación contra nosotros. Y hacemos un llamado para unir a nuestros esfuerzos y conocimientos para combatir lo que percibimos es una agresión colectiva contra todos los pueblos desafiantes que resistimos las imposiciones imperiales.
Noam Chomsky dijo que la integración “es una condición previa para la independencia; si están separados los van a atacar uno a uno, pero si están integrados habrá cierto tipo de defensa.” Frente a la agresión permanente contra nuestros pueblos, llamamos para construir la defensa colectiva.
Que este texto sirva como arma para la conciencia en la batalla de las ideas.

¡Venceremos!
___________________________________________
Leer libro completo en : http://www.katari.org/pdf/agresion.pdf

viernes, 15 de julio de 2016

Razonemos y supongamos

Guillermo Almeyra
  
Hasta junio de 2018, cuando en principio se realizarán las elecciones generales para renovar presidente, senadores y diputados, por supuesto que podrían aparecer “imprevistos” bastante predecibles e incluso predichos (un agravamiento o larga prolongación de la crisis económica, nuevos y mayores conflictos bélicos, estallidos sociales en algunos países importantes o la “sorpresa” de un triunfo del cavernícola Donald Trump). Pero, aunque se puede hacer futurología, es más cauto razonar a partir de las tendencias actuales para elaborar los escenarios más probables en los próximos dos años.
Supongamos pues que en estos dos años aumenta la espiral resistencia-violencia estatal. El impotente gobierno oligárquico se aísla entonces cada vez más de los sectores populares. Sus organismos de mediación (los partidos, entre otros) pierden credibilidad. Los movimientos sociales- como el de la CNTE- persisten, se radicalizan, se extienden a otras capas y a todos los estados, reduciendo aún más el consenso de la camarilla gobernante en sectores de las clases medias, afectadas crecientemente por las políticas económicas gubernamentales y horrorizadas por la represión. Crece el abstencionismo, como en el resto del mundo, y MORENA, aunque aumenta su influencia, llega a ser sólo la primera de las minorías electorales (la mayoría, como siempre, no vota o a causa de la emigración, o por indiferencia y atraso cultural, o por repudio).
Permanece entonces el trágico empate social entre la rebelión creciente pero desorganizada y el gobierno cada vez más dependiente de la fuerza bruta y, por lo tanto, frágil (Napoleón, que sabía de eso, decía que con las bayonetas se pueden hacer muchas cosas menos sentarse encima).
¿Qué hacer entonces llegados a ese punto hipotético? Pues lo de siempre: elegir el mejor modo de golpear al establishment, lo que más haga avanzar la confianza en sí mismos de los trabajadores, su organización, su unificación. Si no hay otra opción factible, no quedaría sino votar por MORENA, que es un partido-movimiento burgués, con un programa ilusorio de reformas del capitalismo, con una dirección personalista-caudillista y cerrado además a la comprensión del contexto internacional pero que es apoyado por millones de trabajadores, por una base plebeya, que quiere conservar las conquistas de la revolución mexicana que aún subsisten y, para eso, exige un cambio.
Es decir, votar, como en 1988 y en el 2006 aún a sabiendas de que el gobierno jamás reconocerá un voto adverso ni otro programa que el suyo. Pero después aguantar la vara, organizar la resistencia civil a un enésimo ataque brutal contra los derechos democráticos.
Porque si no se tiene ni una relación de fuerzas ni una organización suficientes para imponer otra opción que votar o no votar, es de irresponsables proponer la medida más pasiva como principio.
Ir o no a las urnas es una cuestión táctica. Otra cosa es la necesidad de repudiar la política electoralista, que conduce todo hacia las instituciones del Estado y pone obstáculos a la autoorganización, a la independencia de los trabajadores, a la autogestión, al aprendizaje masivo de la democracia directa del poder popular…
En otro escenario, también probable, los movimientos sociales y las luchas en estos años próximos consiguen en cambio unificarse y coordinarse a pesar de las diferencias resultantes de sus distintos orígenes. CNTE, MORENA, OPT, NCT, EZLN y los grupos de izquierda logran así elaborar un programa mínimo común de defensa de la democracia, de desmilitarización del país, de reconquista de las palancas fundamentales de la economía, de protección a los emigrantes y que reconstruya solidaridades, libertarismo, fraternidad. De ese movimiento unificado surgiría una dirección plural que podría encarar diversas opciones, entre ellas, la electoral, o sea oponerle a ésta algo superior o respaldar con organización y la movilización ciudadanas un boicot activo al gobierno y al fraude.
Por esa razón, si MORENA llama hoy al presidente a construir un gobierno de transición no sólo lo legitima y hace creer que Peña Nieto puede hacer eso sino que también se coloca en un dilema. MORENA es un partido de oposición moderada. Si EPN responde no o no responde, esa situación no cambiará. Pero si dice sí, o MORENA deja de oponerse ante la aceptación de su propia propuesta, o le da a ese gobierno un apoyo crítico. Por eso dije que en la propuesta de AMLO está implícita esta posibilidad, cualquiera sea el rechazo de la izquierda de MORENA.
Por eso es vital que cualquier propuesta o viraje importante de MORENA sea discutido y evaluado colectivamente por todo el movimiento y asegurar la democracia, la transparencia y la horizontalidad de las decisiones de AMLO y del grupo dirigente. Sobre todo teniendo en cuenta que, cuanto más se acerque el momento de votar, mayor va a ser la tentación de superar con maniobras dudosas o arriesgadas el carácter aún minoritario de MORENA y su escasa implantación en los movimientos sociales, sindicales, campesinos, democráticos.
El objetivo no es llevar a la presidencia a cualquier costo a un AMLO acotado y maniatado. Suponer eso sería insultante para AMLO mismo. Por el contrario, es echar a los corruptos, asesinos, hambreadores, cambiar radicalmente la estructura institucional en México y crear las bases para la reestructuración del país y su liberación del gran capital. Esta es una tarea que requiere arrancar a millones de mexicanos de la apatía y que no puede quedar sólo en manos de un dirigente, por honesto y bienintencionado que éste sea.
San Agustín decía que el que razona no tiene fe. Por lo tanto, el que tiene fe no razona. Pero no estamos ante un problema religioso sino ante la necesidad de salvar a México que no necesita gente con fe ciega en los dirigentes sino ciudadanos con espíritu crítico. Razonemos pues y dejemos de lado la esperanza en Salvadores porque “la liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos” o no será. 
 _______________________________________________
La Tijereta ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

martes, 12 de julio de 2016

Enrique Peña Nieto, Aurelio Nuño, la CNTE y las Zonas Económicas Especiales

Carlos Fazio
Asentada en la violencia depredadora y estructural del sistema capitalista, la guerra del régimen de Enrique Peña Nieto contra el magisterio nacional está en la esencia de la ideología neoliberal. Como advirtió Pierre Bourdieu en 1998, esa teoría tutelar es una pura ficción matemática fundamentada desde el inicio en una formidable abstracción –el orden puro y perfecto del mundo económico, potenciado por el discurso clasista y racista dominante− que, convertida en programa político de acción de la partidocracia que impulsó el Pacto por México, busca crear las condiciones de realización y funcionamiento de dicha “teoría”: un programa de destrucción sistemática de los colectivos y todo lo social organizado.

Bajo la coordinación de las secretarías de Go­bernación y de Desarrollo Social, y mediante el accionar represivo de los órganos coercitivos del Estado adscritos al gabinete de Seguridad Nacional, Peña y Aurelio Nuño, secretario de Educación “pública”, vienen imponiendo de manera autoritaria las políticas diseñadas en el exterior por el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

En la coyuntura, resulta evidente que esa teoría desocializada y deshistoricizada de los operadores políticos de quienes mandan en México: el capital trasnacional −al que responde el paquete de ajustes neoliberales aprobados por el Congreso, incluida la punitiva contrarreforma educativa, que en realidad es laboral y administrativa−, posee más que nunca los medios de realizarse, de hacerse empíricamente verificable a macanazos, balas de goma, gas pimienta y otros instrumentos “pedagógicos” que abrevan en la imagen del cuadro de Goya de finales del siglo XVIII, titulado La letra con sangre entra.

Para beneficiar a las corporaciones trasnacionales y sus inversiones, la política de desregulación financiera se lleva a cabo mediante una acción destructora del Estado nación –como depositario de todos los valores universales asociados a la idea de lo público− y de todas las estructuras colectivas que puedan obstaculizar la lógica del mercado puro y su maquinaria infernal, entre ellas, los sindicatos, las asociaciones, las cooperativas.

La instauración a sangre y fuego del reinado absoluto de la flexibilidad, con sus reclutamientos bajo contratos a término fijo, las ocupaciones interinas, la individualización de la relación salarial, la atomización de los trabajadores y los “planes sociales” de relleno, ha derivado en una competencia voraz entre individuos sometidos a una evaluación permanente en medio de la inseguridad, el sufrimiento y el estrés.

Esa institucionalización práctica de un mundo socialdarwinista basado en la lucha de todos contra todos, se da gracias a la existencia de un ejército de reserva de mano de obra domesticado por la precarización y la amenaza permanente del despido y el desempleo. En ese contexto, y en nombre de la “eficacia” económica, la partidocracia y los altos funcionarios gubernamentales que sacralizan los poderes del mercado, imponen por las buenas o por las malas el desmonte de las barreras administrativas y políticas que puedan molestar a los detentadores del capital en la persecución de la maximización de la ganancia individual, institucionalizada como modelo de racionalidad.

Cuando a mediados de los años noventa el sistema entró en una crisis crónica, Estados Unidos, como hegemón del capitalismo, militarizó la acumulación global. Desde entonces, el “Estado niñera” neoliberal −un Estado del bienestar dirigido a proteger y subvencionar sólo a los ricos− viene aplicando una estrategia derollback, de dominio y vuelta atrás, cuyo objetivo es descomponer por completo el viejo contrato social producto de la lucha popular masiva durante un siglo y medio, que había conseguido suavizar los extremos de la tiranía privada depredadora.

Hoy, en México y otras partes del mundo se debe volver atrás, a los días en que los salarios eran casi de esclavos, según los denominaban los trabajadores del siglo XIX. Los trabajadores y los pobres deben estar sujetos a la disciplina del mercado. Por eso se militariza a la sociedad. Y de allí la sorda guerra de Peña Nieto y el déspota perfumado Nuño –quien viene cumpliendo funciones de fiscal, juez, golpeador y verdugo a sueldo del gran capital− contra la CNTE y todos los maestros y maestras de México. La plutocracia que se beneficia de la existencia de las estructuras militares −de la naturalización de lo militar heredadas del régimen de Felipe Calderón− sabe que debe dedicar recursos a mantener un elevado nivel de militarización en las mentes de sus conciudadanos, porque mientras sea así podrán seguir manteniendo su situación de privilegio.

En el marco de una “economía mundial de guerra” (Robinson), el capitalismo militarizado de nuestros días responde a la nueva fase de acumulación por desposesión o despojo neocolonial que se abrió a partir de la aprobación y puesta en marcha de la Ley Federal de Zonas Económicas Especiales (ZEE), publicada en el Diario Oficial de la Federación el primero de junio de 2016, cuyos escenarios principales serán el puerto de Lázaro Cárdenas, abarcando los municipios colindantes de Michoacán y Guerrero; Puerto Chiapas (antes puerto Madero), en el municipio de Tapachula; el corredor industrial interoceánico Coatzacoalcos-Salina Cruz en el Istmo de Tehuantepec, que unirá el estado de Veracruz sobre el Golfo de México con el Pacífico oaxaqueño, y el corredor petrolero que irá desde Coatzacoalcos hasta Ciudad del Carmen, Campeche, pasando por Tabasco.

En esos estados del sur-sureste mexicano, donde predomina la propiedad colectiva de la tierra y que han sido destinados a sufrir profundas reconfiguraciones territoriales, económicas y poblacionales vía el despojo neocolonial, el papel de las maestras y los maestros −como formadores de una identidad nacional e impulsores de una pedagogía comunitaria, autonómica, autogestionaria, solidaria, emancipadora y de prácticas culturales de reafirmación étnica y de relación armónica con la naturaleza − se ha convertido en un obstáculo; de allí la guerra contrainsurgente y mediática de Peña y Nuño contra la CNTE, incluida la criminalización de la protesta y la detención y persecución de sus dirigentes.

Nochixtlán, la guerra asimétrica
Por alguna razón inconfesable, temprano en la mañana del domingo 19 de junio, a plena luz del día, la comunidad de Nochixtlán, en la Mixteca oaxaqueña, fue elegida como blanco de una operación de guerra no convencional, irregular o asimétrica por mandos de los aparatos de seguridad del Estado Mexicano, con el saldo conocido de 11 civiles ejecutados de manera arbitraria o sumaria y medio centenar de heridos.

Apoyados por helicópteros y provistos con fusiles de asalto, pistolas 9 milímetros y equipo antimotines (bastones PR-24 y granadas de humo, irritantes y lacrimógenas), en la operación intervinieron alrededor de 850 agentes uniformados y de civil (entre ellos presuntos francotiradores que habrían accionado armas desde las azoteas de los hoteles Juquila y Fandango) pertenecientes a tres divisiones de la Policía Federal: la de Seguridad Regional, Fuerzas Federales y Gendarmería, que responden al comisionado general, Enrique Galindo Ceballos, quien, a su vez, por la cadena de mando, recibe órdenes del comisionado nacional de Seguridad, Renato Sales Heredia, y el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

A 15 días de los hechos, las iniciales declaraciones del comisionado Galindo se desvanecieron por completo. El funcionario mintió una vez más. Igual que en los hechos de Tanhuato, Michoacán, el 22 de mayo de 2015 −cuando un helicóptero Black Hawk artillado y más de 100 agentes de la Policía Federal apoyados por el Ejército abatieron a 42 jornaleros que se hallaban durmiendo en el rancho El Sol−, su teoría de un enfrentamiento a tiros en Nochixtlán no se sustenta en datos firmes.

Su narrativa y las sucesivas rectificaciones sobre los hechos del 19 de junio son un insulto a la inteligencia de los mexicanos. En Nochixtlán no se aplicó ningún protocolo de uso de la fuerza ni para el traslado de detenidos (18 dolientes que participaban en un entierro en el panteón local fueron trasladados como reses muertas en un camión de la Policía Federal). Sus policías militarizados sí iban fuertemente armados a temprana hora de la mañana, y no hay ninguna prueba ni una sola imagen en la que aparezcan civiles portando cuernos de chivo, como refirió la versión oficial. Hay, sí, testimonios de que policías de civil cargaron garrafones de gasolina y prendieron fuego a varios automóviles estacionados a los costados de la carretera.

Dada la indignada reacción de la población local, esta vez los federales no tuvieron oportunidad de modificar el teatro de operaciones y las escenas de los crímenes, ni de sembrar pruebas o evidencias para incriminar a sus extraños agresores, que Galindo definió como un grupo de personas distintas del movimiento magisterial. Asimismo, la habitual coartada de la legítima defensa y la utilización del verbo repeler, tan afines a los organismos de seguridad del Estado en sus tareas de gestión y control de población en el marco de la necropolítica aplicada por el régimen de Enrique Peña Nieto, no se sustentan en la realidad.

Los pobladores que respondieron el ataque de las fuerzas gubernamentales utilizaron bombas molotov, cohetones y piedras, lo que marca la asimetría del enfrentamiento con las tropas de asalto federales altamente entrenadas y equipadas, según se había ufanado en varias ocasiones, antes de los hechos de Nochixtlán, el propio Galindo. Además, la versión del comisionado de que 2 mil lugareños realizaron una emboscada estratégica a los profesionales de la violencia que él comanda es una reverenda estupidez; de ser así, debió haber sido relevado de su cargo de inmediato.

Galindo sigue haciendo uso de una estrategia operacional que incluye la guerra sicológica y el manejo mediático con fines diversionistas o de distorsión informativa. Las imágenes captadas por Jorge Arturo Pérez, fotógrafo de la agencia Cuartoscuro, quedaron grabadas en su cámara de manera automática entre las 10:15 y las 10:30, y allí se observa a policías federales accionando sus rifles AR-15 y pistolas calibre 9 milímetros. Pérez declaró a la prensa que trató de ubicar con su teleobjetivo a algún civil armado y no logró ver ninguno (policías le dijeron en el lugar de los hechos que ellos habían sido atacados con un AK-47). A su vez, Luis Alberto Cruz, fotógrafo de la agencia estadunidense Ap, captó la imagen donde se observa a un uniformado en posición rodilla a tierra disparando su fusil de asalto contra la barricada desde la Vulcanizadora Reyes; la imagen se convirtió en viral en las redes sociales y dio la vuelta al mundo, desnudando a Galindo.

Enclavada en el corazón de la primera zona económica especial (ZEE, el corredor industrial interoceánico del Istmo de Tehuantepec que conectará el Golfo de México con el Pacífico oaxaqueño), Asunción de Nochixtlán es una pequeña localidad que conecta la región mixteca con la supercarretera Tehuacán-Oaxaca, una vía estratégica bloqueada con barricadas desde el 13 de junio por maestros de la CNTE. Como tal, está ubicada en una zona de gran importancia geoeconómica para las corporaciones trasnacionales que impulsan la economía de la muerte y preparan el despojo en los ocho estados del sur-sureste de México que comprenden las ZEE.

En Nochixtlán , como antes en Tlatlaya, Iguala, Apatzingán y Tanhuato, la ofensiva neocolonial de la maquinaria de guerra estatal representa el lugar en el que la soberanía consiste, fundamentalmente, en el ejercicio de un poder al margen de la ley y donde la “paz” suele tener el rostro de una “guerra sin fin” (A. Mbembe). Como lo muestra el caso palestino bajo la política de apartheid del Estado sionismo israelí, la ocupación colonial de la modernidad contemporánea es un encadenamiento de poderes múltiples: disciplinar, biopolítico y necropolítico. La combinación de los tres permite al poder colonial una absoluta dominación sobre los habitantes del territorio conquistado; poblaciones enteras son el blanco del soberano. Se militariza la vida cotidiana y los mandos castrenses y policiales locales tienen la libertad de matar a quien le parezca a cielo abierto o mediante matanzas invisibles.

Dicha política se viene instrumentando en México en los últimos diez años. La ocupación colonial en curso busca hacerse con el control físico y geográfico del territorio e inscribir sobre el terreno un nuevo conjunto de relaciones espaciales y sociales. Impulsado por la plutocracia internacional, la combinación del poder disciplinar, biopolítico y necropolítico ha comenzado a desplegarse contra poblaciones de los territorios de las ZEE. Las tecnologías de destrucción de esta forma de gubernamentalidad consisten en inscribir los cuerpos −poblaciones enteras− en el orden de la economía máxima, representado hoy por la “masacre”. Verbigracia, Nochixtlán.
       ________________________________________________
La Tijereta ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

jueves, 23 de junio de 2016

Después de la masacre de los maestros en Nochixtlán
Peña Nieto en su laberinto

José Luis Hernández Ayala


“Dios ciega a quien quiere perder”
 
El fracasado intento de Enrique Peña Nieto de manipular la masacre de ocho personas en Nochixtlán -para presentarlo primero como un conflicto entre la comunidad y los maestros de la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación), luego como una acción defensiva de la Policía Federal Preventiva y finalmente como el accionar de un “desconocido” grupo provocador-, ha resultado devastador para su ya escasísima credibilidad. Aún periodistas y medios oficialistas han tenido que reconocer, como verdad irrefutable, que estamos ante un nuevo crimen de estado.
 
Uno más que se suma a la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal rural de Ayotzinapa, la veintena de jóvenes ejecutados por el Ejército en Tlatlaya o los miles que han ocurrido en otros lugares de la república en sus cuatro años de mandato. Si hasta ahora estos crímenes han quedado impunes -a pasar de las abrumadoras conclusiones de Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), nombrado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para investigar el caso de Ayotzinapa-, ha sido porque Peña cuenta a su favor con el silencio ensordecedor de los gobiernos del mundo, especialmente el de Barak Obama, y por el control casi absoluto que ejerce en los medios de comunicación en México.
 
La nueva tecnología de cámaras y teléfonos móviles hace casi imposible ocultar crímenes de estas dimensiones. Existen demasiadas fotos y videos que muestran a policías disparando a mansalva, armas de grueso calibre, en contra de una población que sólo se defiende con palos y piedras. Los testimonio de cientos de personas, los casquillos de balas dejados por los asesinos y el hecho de que ningún policía se encuentre entre las víctimas, no deja lugar a dudas, la masacre fue ordenada por el gobierno federal y contó con la complicidad del gobierno perredista de Oaxaca.
 
La indignación por el crimen y el cinismo del gobierno se extiende por todos lados. El día de hoy se está realizando masivas reuniones de estudiantes en diversas universidades de la república. En la Universidad Nacional Autónoma de México, una asamblea donde participan más de 3 mil estudiantes, discute diversas acciones de solidaridad incluyendo la realización de un paro universitario. Las movilizaciones de la CNTE se mantienen firmes en los estados de Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y se extienden a otras partes de nuestra geografía. En el poblado de Nochixtlán se acaba de reinstalar el retén en la carretera. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Congreso Nacional Indígena (CNI), acaban de expresar su total apoyo a la causa magisterial. El próximo domingo el partido Morena, representado por Andrés Manuel López Obrador, realizará una masiva movilización en defensa de los maestros en la capital del país.
 
Todo parce indicar que el gobierno de Enrique Peña Nieto se encuentra parado sobre un barril de pólvora, el problema es que parece que no se ha dado cuenta. Por vez primera desde que comenzó el paro magisterial, el pasado 15 de mayo, el gobierno peñista, por medio de su secretario de Gobernación (Miguel Ángel Osorio Chong), ha aceptado reunirse con una representación de la CNTE para el miércoles 22 de junio, pero su secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño afirmó que “la Reforma Educativa no se detendrá, ya que este es un proyecto para mejorar el cambio en el sistema de enseñanza del país”.
 
La cerrazón de gobierno
Existen varias razones que explican esta actitud temeraria, y casi suicida, del Enrique Peña Nieto. En primer lugar su mal llamada “Reforma Educativa”, cero educativa y sí laboral, es clave para iniciar la privatización de este sector. Facilita el despido de maestros mediante evaluaciones punitivas, terminando con la estabilidad laboral, traslada a los padres de familia los gastos de mantenimiento de las escuelas y permite terminar con el sentido nacionalista y social de la educación en México, para reproducir el modelo individualista y el egoísmo neoliberal.
 
Esta reforma fue impulsada por las altas esferas patronales, agrupadas en el grupo ultraderechista  “Mexicanos Primero”, a las que Peña obedece sin chistar. Es parte sustantiva de un paquete que ya logro reformar la Ley Federal del Trabajo y privatizar el sector energético (electricidad y petróleo), pero que aún tiene pendiente reformar los sistemas de salud y de pensiones. Estas dos últimas reformas le permitirían a su gobierno ahorrarse millones de pesos, reduciendo las pensiones y la atención médica a toda la población, para compensar las millonarias pérdidas por la baja de los precios del petróleo y un endeudamiento público cercano a los 9 billones de pesos (450 mil millones de dólares).
 
La irresponsable reducción de la economía mexicana a simple productor de materias primas y mano de obra barata (aunque mucha de ella tenga niveles de productividad y calidad similares a la de los países más desarrollados), subordinada a los intereses del imperialismo yanqui, nos ha colocado en una situación de extrema vulnerabilidad que se refleja en la fuga de capitales en renta variable (que en el mes de enero ascendió a 6 mil 173.5 millones de pesos, el 29.5 % del nivel más alto de agosto de 2014) y en la espectacular devaluación del 64 % del peso frente al dólar (en 2012 un dólar costaba 12.60 pesos y el pasado 11 de febrero subió hasta los 19.61 pesos).
 
Estas son las condiciones objetivas que explican la cerrazón del gobierno, pero también existen las subjetivas. El gobierno sabe que ceder ante la CNTE es darle alas a los movimientos que aún impugnamos las reformas laboral y energética y de plano posponer o cancelar las pendientes. La política neoliberal ha entrado en un callejón sin salida.
 
Por si fuera poco lo anterior, el régimen también enfrenta una nueva recomposición de fuerzas en el campo electoral. Ayer renunció el presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Manlio Fabio Beltrones, debido a los decepcionantes resultados electorales obtenidos el pasado 5 de junio en 12 elecciones estatales y para la elección de una Asamblea Legislativa en la Ciudad de México. De las 12 gubernaturas en juego, el PRI solo ganó en cinco, pesar de haber ido en alianza con diversos partidos satélite. Las otras siete gubernaturas fueron ganadas por el derechista Partido de Acción Nacional y su aliado de “izquierda” el Partido de la Revolución Democrática, convirtiéndose así este último en apéndice del primero. No deja de ser interesante el crecimiento espectacular de Morena en algunos estados de la república, particularmente en la Ciudad de México donde logró convertirse en primera fuerza a pesar de un abstencionismo del 71 por ciento; y en Oaxaca y Veracruz, en donde se ha convertido en tercera fuerza gracias a una alianza electoral con la CNTE.
 
La única manera de destrabar esta compleja situación es profundizando el apoyo a la lucha de la CNTE, que se ha convertido en el mejor catalizador del enorme descontento popular. Cuentan con el respaldo de todas las organizaciones sociales y sindicales independientes. Es muy afortunado que en un país en donde la izquierda casi nunca se pone de acuerdo en nada, ahora desde el EZLN, hasta Morena y pasando por bastantes versiones de la izquierda radical, entre ellas la Organización Política del Pueblo y los Trabajadores (OPT), coincidamos en apoyar este movimiento. Debemos hacer un enorme esfuerzo unitario y de movilización para construir un poderos movimiento social capaz de obligar al régimen a sentarse a negociar y poner coto a la barbarie neoliberal.
___________________________________________
La Tijereta ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

jueves, 9 de junio de 2016

Hillary Clinton: ¿Se elegirá a una espía como presidente?

James Petras


Introducción
Durante sus 4 años como secretaria de Estado de Estados Unidos (2009-2014), Hillary Clinton controló la política exterior de EE.UU. Tuvo acceso a información y a cientos de miles de documentos de Estado, clasificados como de alta confidencialidad y provenientes de todas las principales áreas y agencias gubernamentales: Inteligencia, FBI, Pentágono, Tesoro y la oficina presidencial. Tuvo acceso irrestricto a información secreta y esencial sobre la política estadounidense en todas las regiones clave del imperio.
Hoy, las críticas a la Sra. Clinton se han enfocado en los aspectos técnicos de sus infracciones a procedimientos y normativas del Departamento de Estado con respecto el manejo de las comunicaciones oficiales y sus descaradas mentiras sobre el uso de su correo electrónico privado en el desempeño de asuntos gubernamentales, incluyendo materiales clasificados como ultra secretos -violando las leyes del Registro Federal- al igual que el ocultamiento de documentos oficiales del Freedom of Information Act (Acta de la Libertad de Información) y la fabricación de su propio sistema, fuera de toda supervisión oficial, a diferencia de los demás funcionarios gubernamentales.
Por ello, para numerosos analistas el asunto involucra procedimientos, moral y ética. La Sra. Clinton se ha situado a sí misma por encima y más allá de las normas disciplinarias del Departamento de Estado. Esta prueba de su arrogancia, deshonestidad y claro menosprecio por las normas debería descalificarla como candidata a presidente de EE.UU. Mientras que las revelaciones de uso indebido de documentos oficiales, la creación de un sistema privado de comunicación y correspondencia y la destrucción de decenas de miles de intercambios oficiales, incluyendo documentos ultra secretos, son temas importantes que deben ser investigados. Esto no responde a la pregunta política primordial¿En beneficio de quién la Secretaria de Estado Clinton desempeñaba las funciones de política exterior de EE.UU. sin ninguna supervisión gubernamental?

El significado político y las motivaciones de los graves delitos cometidos por Clinton contra el Estado
El manejo privado e ilegal de documentos oficiales de EE.UU. realizado por la exsecretaria de Estado generó una investigación del FBI. Adicionalmente, hay otra investigación realizada por la Oficina del Inspector General, en torno a infracciones a la seguridad nacional.
Hay diferentes líneas de indagación contra la Sra. Clinton:
1) ¿Trabajó con, nombres todavía sin identificar, gobiernos y servicios de inteligencia extranjeros en beneficio de aquellos y contra los intereses de EE.UU.?
2) ¿Dio información sobre operaciones y posturas políticas de diversas figuras clave de la política de EE.UU. a rivales, adversarios o aliados en detrimento de las actividades militares, de Inteligencia y del Departamento de Estado?
3) ¿Obró contra funcionarios veteranos del Departamento de Estado y el Pentágono, que estaban a favor de métodos diplomáticos y menos violentos, en pos del objetivo de incrementar su poder personal dentro del gobierno de EE.UU. y para imponer su política agresiva de guerras seriales de "prevención"?
4) ¿Preparó un "equipo encubierto", integrado por agentes extranjeros o de doble nacionalidad, para sentar las bases de su candidatura presidencial y su objetivo final de alcanzar el poder militar y político total?

Contexto de las operaciones clandestinas de Clinton
No hay duda de que la Sra. Clinton intercambió cartas y documentos oficiales, de poca y de gran importancia, a través de su correo electrónico privado. Comunicaciones personales, familiares, e incluso íntimas pueden haber circulado en el mismo servidor de internet. Pero el asunto clave es el gran volumen de información gubernamental de alta confidencialidad enviada a Clinton desde una cuenta "back channel" (indirecta), privada e insegura, que le permitió mantener comunicaciones gubernamentales secretas.
¿Pero quiénes eran los correspondientes más constantes, persistentes e influyentes de la secretaria de Estado Clinton? ¿Qué tipos de intercambio requerían eludir la supervisión normal y arriesgar la seguridad?
Las políticas de guerra encubierta de Clinton, entre las que se incluye el violento derrocamiento del gobierno electo de Ucrania, fueron dirigidas por su "lugarteniente" la vicesecretaria de Estado Victoria Nuland. Esta funcionaria es una neoconservadora virulenta, heredada del gobierno de Bush, y comprometida con la provocación a Rusia y el apoyo al poder de Israel en el Medio Oriente. La idea política de Clinton, extremadamente peligrosa y económicamente desestabilizadora, del cerco militar a China, el llamado "pivote a Asia", debe haber requerido intercambios clandestinos con gente del Pentágono, al margen de la supervisión del Departamento de Estado y posiblemente del Poder Ejecutivo.
Dicho de otra manera, dentro del circuito político de Washington, la intensificación de las políticas de guerra nuclear contra Rusia y China llevada a cabo por la secretaria Clinton requirió de correspondencia secreta que no necesariamente estuvo dentro de las normativas políticas y de inteligencia de otras agencias gubernamentales y de negocios.
Clinton, constante e intensivamente, mantuvo comunicaciones privadas con numerosos regímenes indeseables, incluyendo Arabia Saudí, Israel, Honduras y Turquía, para realizar actividades violentas, clandestinas e ilegales. Trabajó con los partidos opositores y grotescamente corruptos de Venezuela, Argentina y Brasil.
Los intercambios de Clinton con las fuerzas armadas y la brutal oligarquía de Honduras condujo al golpe militar contra el presidente electo Zelaya, a la secuela de violencia y a la falsedad de las elecciones para nombrar a un títere sumiso. Dada la campaña gubernamental con escuadrones de la muerte para asesinar a activistas civiles, Clinton obviamente habría querido ocultar su rol directo como organizadora del golpe de Estado. De igual manera, la Sra. Clinton habría querido destruir todas sus comunicaciones con el presidente turco Erdogan sobre las operaciones de inteligencia en apoyo de terroristas-mercenarios musulmanes en Siria e Irak.
Los mensajes de e-mail de la secretaria Clinton probablemente demostraban su respaldo a la brutal invasión saudí de Bahrein y Yemen para suprimir las organizaciones sociales independientes y los rivales políticos de la región.
Pero el compromiso de Clinton hacia Israel, de larga data y a gran escala, supera con creces su discurso público de lealtad y fidelidad a Israel. Toda la carrera política de Clinton ha dependido básicamente del dinero y de la propaganda sionista y de las operaciones del Partido Democrático Sionista.
Clinton, a cambio del respaldo político del aparato de poder sionista en EE.UU., podría haber sido el principal conducto de información confidencial desde EE.UU. hacia Israel; y la correa de transmisión para promover políticas a favor de los intereses de Israel dentro del gobierno estadounidense.
La totalidad del complejo de enlaces y correspondencia entre Clinton e Israel ha puesto en peligro el trabajo de los servicios de Inteligencia, del Departamento de Estado y del Pentágono.
Hillary Clinton le ha dado un servicio extraordinario a Israel, sin escatimar ningún esfuerzo, incluso actuando contra los propios intereses de Estados Unidos. Es extraño que ella haya recurrido a medidas tan burdas, como instalar un servicio privado de internet para desempeñar funciones gubernamentales. Ignoró sin disimulo el reglamento y la supervisión del Departamento de Estado y envió aproximadamente 1300 documentos confidenciales y 22 documentos ultra secretos relacionados con el "Special Access Program" (Programa de acceso especial). Destacó los documentos militares y de inteligencia sobre políticas estratégicas de EE.UU. en Siria, Irak, Palestina y otros regímenes importantes. El reporte del Inspector General indica que "a ella se le advirtió" sobre este tema. Las acciones de Clinton no han sido juzgadas como de alta traición solamente por el dominio único que Tel Aviv e Israel, como la Quinta Columna de EE.UU., ejercen sobre el gobierno y el sistema judicial de Estados Unidos. ¡Es el colmo de la hipocresía que el gobierno de Obama haya enjuiciado y encarcelado a denunciantes de conciencia por hacer públicas sus preocupaciones dentro del sistema de vigilancia del Inspector General, mientras que la secretaria Clinton está en camino a convertirse en presidenta del país!

Conclusión
Muchos de los principales críticos de Clinton, entre ellos dos docenas de exagentes de la CIA, han creado el mito de que la principal infracción de Hillary es su "descuido" en el manejo de documentos oficiales y sus deliberados engaños y mentiras al gobierno.
Estos críticos han trivializado, personalizado y moralizado algo que es en realidad una conducta política deliberada y altamente politizada. La Sra. secretaria de Estado Hillary Clinton no fue descuidada por usar un servidor de internet inseguro. Si Clinton mantuvo una relación política con funcionarios extranjeros de manera calculada usó un servicio privado de internet para la correspondencia con el fin de evitar ser detectada por agentes de seguridad del gobierno de Estados Unidos. Ella le mintió al gobierno de EE.UU. sobre el uso y la destrucción de documentos oficiales porque los documentos eran intercambios políticos entre una traidora y sus interlocutores.
Los 22 reportes ultra secretos del "Special Access Program", que Clinton tuvo en sus computadora privada, le proveyeron a gobiernos extranjeros los nombres y fechas de agentes y representantes de EE.UU.; permitiendo contrarrestar acciones con el costo de miles de millones de dólares en perjuicios y posiblemente pérdida de vidas.
El Reporte del Inspector General solo se refiere al delito superficial. El FBI ha ido un paso más allá al identificar las conexiones políticas, pero enfrenta obstáculos enormes, puestos por los aliados internos de Hillary, para realizar una investigación delictiva. El puesto de director del FBI es político, y esta agencia ha sufrido una serie de derrotas en sus intentos de investigar y enjuiciar el espionaje a favor de Israel, incluyendo el caso Rosen & Weismann de espionaje de AIPAC y su larga oposición contra la liberación del notorio espía de EE.UU. e Israel, Jonathan Pollard. El poder de los sionistas dentro del gobierno detuvo la investigación de una docena de espías israelíes capturados en EE.UU. justo después de los ataques del 11 de septiembre de 2001.
La decisión de Clinton de mantener comunicaciones privadas y secretas, a pesar de las advertencias que recibió a lo largo de muchos años del Departamento de Estado para que cumpliera con las normas estrictas de seguridad, es un indicio de su base de poder sionista, y no una simple reflexión sobre su carácter egocéntrico o su arrogancia.
Clinton ha hecho circular más documentos ultra secretos y más material clasificado que Jonathan Pollard.
El presidente Obama y otros funcionarios de alto nivel comparten las alianzas políticas de Clinton, pero operan a través de canales "legítimos" y sin arriesgar personal, misiones, financiamiento o programas.
Actualmente, el liderazgo ejecutivo enfrenta el problema de qué hacer con una traidora, que podría ser la próxima candidata del Partido Demócrata a presidente de EE.UU., sin perjudicar el objetivo de poder global de EE.UU. ¿Cómo pueden hacer el liderazgo ejecutivo y las agencias de inteligencia para respaldar como presidente a alguien que espió para un país extranjero? ¿Y que estuvo profundamente comprometida y que podría ser chantajeada? Esto explica las reticencias del FBI, la NSA y la CIA para presentar cargos; las reticencias incluso para investigar seriamente, a pesar de lo descarado de los delitos. Y más que nada, explica por qué no hay ninguna mención a la identidad de los correspondientes de la secretaria Clinton en los diversos reportes hechos públicos hasta ahora.
Como diría Sherlock Holmes: "Estamos entrando en aguas profundas, Watson".

Traducido por Silvia Arana